Estamos en Guerra

Por: Dolly Martin

El ataque fue feroz e inesperado. Fui bombardeada sin misericordia por las fuerzas espirituales de maldad con pensamientos negativos acusándome de ser una mala creyente, indigna de ser una seguidora de Jesús o esperar Su ayuda. Luché con estos pensamientos por al menos una hora hasta que me acordé del arma secreta y la usé: “Vete Satanás porque escrito está: “…no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. (Juan 8:44) Continué diciendo, “Todo lo que sale de tu boca es mentira. No dices la verdad y no te voy a creer. Voy a creer lo que mi buen Pastor me dice. Dice que soy sumamente amada y preciosa para Él y que “ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. (Romanos 8:1)

Un descanso temporal

Inmediatamente las voces acusadoras cesaron y me inundó una hermosa paz. Pude respirar y descansar por unos minutos de un fuerte ataque de las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Doy gracias a Dios que no puedo ver esos seres malévolos porque sería aterrador. Es suficiente sentir la opresión espiritual que causan al tratar de sofocarnos y llevar nuestros pensamientos a lugares tenebrosos.

No crea que me dejaron por mucho tiempo. Durante la noche el ataque volvió con furor, interrumpiendo mi sueño. Al principio caí otra vez pero pronto cobré ánimo de mi victoria inicial y repetí las mismas palabras en voz alta, parándome firme en las promesas del Señor. Este ciclo se repitió varias veces pero eventualmente me dejaron en paz. No dudo que otro día cuando vean que estoy despistada volverán a atacar. Es parte de la vida cristiana.

Estamos en guerra. El diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. No busca simplemente molestarnos, su meta es derrotarnos emocionalmente, destruir nuestro testimonio y desactivarnos del servicio que prestamos a nuestro amado Rey de Reyes. Nunca se da por vencido. Nos da un descanso de sus ataques solo cuando le resistimos, pero busca una oportunidad para regresar cuando estamos débiles en la fe o distraídos.

La fórmula para vencer

Tenemos que entender sus estrategias porque si no, seremos derrotados. Nuestro Dios es infinitamente más poderoso que el diablo y nos ha dado el arma secreta que siempre vence al enemigo. Él dice en Santiago 4:7, “Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”. (RVA) Resistir es decirle no al diablo y someter es decir sí al Señor. Requiere valentía, fortaleza y determinación para ponerse firme y resistir. No es una pelea para cobardes. Es guerra y pelear no es fácil, pero tenemos la victoria asegurada si seguimos las instrucciones que nuestro capitán, el Señor Jesucristo nos dejó.


Cuando nuestro Salvador fue tentado por Satanás en el desierto, estaba sumamente débil físicamente por haber ayunado por 40 días. Pero aun en ese estado frágil pudo pelear y ganar la batalla usando el arma de “resistir y someter”. Note que el diablo no dejó a Jesús después de la primera tentación, aunque fue incapaz de hacerlo caer. El siguió con un segundo y un tercer ataque hasta que Jesús le ordenó irse. En Lucas 4:13 leemos, “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo”. (énfasis mío)

Se requiere vigilancia

Estamos en guerra. No dejemos de estar alertas, atentos, vigilantes, sabiendo que, si no estamos siendo atacados ahora mismo, debemos estar preparándonos para el siguiente ataque que a su tiempo vendrá. Un león no ataca a un animal que está alerta y vigilante. Busca a uno que está distraido porque su probabilidad de capturarlo es más alta si logra acercarse sin que sea detectado hasta que ya sea demasiado tarde para que el animal escape de sus garras.

Cuando lleguemos al cielo ya no tendremos que luchar, pero mientras estamos en la tierra, no podemos bajar la guardia. Pero, no se desanime porque en 1 Juan 4:4, “el que está en ustedes es mayor que el que está en el mundo”. (RVA) El hijo de Dios puede contar con la ayuda de Jesús. Él es nuestro defensor ¿Tiene a Jesús “en usted”? Si no ha tomado ese paso de fe, puede hacerlo ahora mismo. Él murió en la cruz para rescatarle de las garras del enemigo y quiere ser su buen pastor cuidándole, protegiéndole y fortaleciéndole. Solo tiene que tomar un paso de fe. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. (Hechos 16:31)

Si ya entró en la familia de la fe y se siente derrotado, comience a resistir al diablo con la Palabra de Dios y experimentará la victoria que Dios le ha prometido.