El Trato de la Mujer

Por: Dolly Martin

Por 20 años, las fuerzas militares de Estados Unidos trabajaron para restaurar los derechos de la mujer en Afganistán. En las zonas urbanas, las mujeres pudieron estudiar, trabajar, votar, y gozar de protección legal contra aquellos que desearan usarlas como esclavas sexuales. Pero ahora que el Talibán ha tomado el control del país, muchas de las mujeres se están escondiendo porque, al menos las mujeres mayores recuerdan el trato que recibieron del Talibán 20 años atrás cuando ellos estaban en poder. En ese entonces, el grupo fue condenado internacionalmente por sus abusos, torturas, y ejecuciones públicas contra todo el que violaba sus leyes. Las mujeres fueron las que más sufrieron durante ese reino de terror.

El Talibán usa la ley Sharia como su guía la cual es basada en la Corán, el libro sagrado de los Musulmanes. Este libro exalta al hombre por encima de la mujer y básicamente dice que la mujer es la esclava de su marido. Él tiene derecho de hacer con ella lo que le plazca sin ninguna represalia de la ley. Ella es propiedad de su esposo, sin derechos personales, y su propósito en la vida es complacerlo a él.

A través de los siglos, la mujer ha sufrido mucho, especialmente en los países donde no ha llegado el cristianismo. Pero donde y cuando han llegado misioneros ellos no solo comparten las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús, sino que también enseñan lo que Dios dice acerca de todos los temas incluyendo el trato de la mujer. El Apóstol Pablo escribió en Efesios 5:25, “Esposos, amen a sus esposas así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. (RVA-2015) Pedro también habló del valor de la mujer en 1 Pedro 3:7 donde dice, “Ustedes, maridos, de la misma manera vivan con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que las oraciones de ustedes no sean estorbadas”. (RVA-2015)

El apóstol Pedro vio de primera mano la manera cómo el Señor Jesucristo trató a las mujeres. Varias mujeres acompañaron a los discípulos y a Jesús durante sus tres años de ministerio público y ellos vieron el valor y respeto que Él mostró a estas seguidoras.

Una de estas, María Magdalena se añadió al grupo de discípulos cuando Jesús la libró del poder de siete demonios y esta tuvo el honor de ser la primera persona en ver a Jesús después que Él resucitó de los muertos. Otras aportaban dinero para financiar el ministerio del Señor y Él las trataba con la misma dignidad que le daba a los discípulos. Cada persona (hombre o mujer) tenía su función especial, pero nadie era tratado como inferior o superior a los demás.

El Señor pide que todos tratemos a otros con amor y respeto, sin importar su sexo, color, nacionalidad, religión, o edad. En 1 Juan 4:7-8, el apóstol Juan escribe, “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. (RVA-2015)

Tal vez le cuesta amar a otros. Todos tenemos personas en nuestro círculo que prueban nuestra paciencia. Si usted ha recibido el amor de Dios en su corazón, Él le puede ayudar a amar a otros porque Dios es amor. Jesucristo es la demostración más abrumadora del amor de Dios. Él nos amó cuando éramos sus enemigos y todo aquel que cree en Él es perdonado, sanado, y restaurado.

Si usted no ha creído en Jesucristo, entonces no tiene el amor de Dios en su corazón y será muy difícil para usted amar a personas problemáticas. La buena noticia es que todo el que solicita ser parte de la familia de Dios es recibido. Nadie es rechazado. Jesucristo dijo, “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene jamás lo echaré fuera”. (RVA-2015) Acérquese al Señor Jesucristo hoy y recibirá de Él el perdón de sus pecados y la vida eterna. También recibirá el poder sobrenatural para tratar a hombres y mujeres con dignidad y respeto.