El amor de Dios es refugio para sus hijos

Por: Miguel Ángel Jacinto, Director de Noticias

¡Cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! Todo ser humano halla refugio a la sombra de tus alas. (Salmo 36:7)

Cuando era niño, mi abuela materna criaba patos, y gallinas. En el patio de la casa solían andar las gallinas y los patos con sus patitos y polluelos. Cuando alguien se acercaba a ellos, inmediatamente la pata y la gallina se enfrentaban al agresor. Cuando llovía, tanto la pata y la gallina cubrían a sus hijitos bajo sus alas. Los polluelos y los patitos se sentían seguros bajo las alas de sus respectivas mamas. ¡Que maravillosa descripción que Dios hace de sí mismo para mostrarnos su amor y el cuidado que Él tiene con los que le conocen!

El Salmo 36 fue escrito por el rey David. En los primeros versículos habla de la maldad del corazón de los hombres que no conocen ni aman a Dios. David describe como los impíos se jactan de su impiedad, su maldad y sus palabras blasfemas, sus mentes solo piensan en hacer lo malo, y aun en su cama planean el mal y se aferran a la maldad (Salmos 36:1-4).

En seguida, David exalta el sublime amor de Dios que alcanza los cielos. Su justicia es grande y fuerte como las montañas y sus juicios son amplios como el océano. Finaliza esta sección reconociendo que el Señor cuida de los hombres y los animales (Salmo 36: 5-6). David, luego, se maravilla nuevamente del gran amor de Dios. Todos los seres humanos encuentran refugio en Su amor. Su amor permite que el hombre se sacie de la abundancia de Su casa y del rio de deleites. Dios es la fuente de vida y de luz que alumbra a todos los hombres (Salmo 36: 7-9).

Al final, David pide a Dios que extienda Su amor a los que le conocen y Su justicia a los rectos de corazón. También pide que los libre del pie del orgulloso y de la mano del impío. David concluye que los malvados fracasarán y caerán y nunca más se levantarán (Salmo 36:10-12). Dios enjuiciará a los malvados que nunca se arrepienten de sus pecados y de su maldad, pero guardará a los creyentes que le aman y obedecen sus mandamientos.

Amigo, Dios protege y cuida a todos los que confían en Él. No espere más. Dios desea que usted experimente en su vida Su gran amor. Pida a Dios que perdone todos sus pecados y confíe en el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario para limpiarle de toda maldad. Recíbalo en su corazón como Señor y Salvador personal, y comprométase a servirle el resto de su vida. ¡Feliz Mes del Amor y la Amistad!