Abraham: El Padre de la Fe

Por: Miguel Jacinto

“Su fe y sus obras actuaban juntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo”.  Santiago 2:22 (NVI).

En la Biblia encontramos historias de personas que tuvieron una fe especial con Dios. Una de estas reconocidas y populares historias es la vida del padre de la fe y amigo de Dios: Abraham. Este famoso personaje entra en la historia a partir del relato en Genesis 12, cuando Dios le llama a dejar su tierra y su familia a un lugar desconocido y que será el hogar de sus descendientes siglos más tarde. Al hacer un estudio de la vida de Abraham encontramos éxitos y fracasos, lo que nos permite identificarnos con este gigante de la fe.

El distintivo de Abraham fue su fe genuina. El apóstol Santiago nos dice que Abraham “creyó a Dios y le fue contado por justicia” (Santiago 2:23). Santiago entiende que la fe sin obras es muerta. Para Santiago la fe que no produce una conducta justa, recta y obediente no es genuina. Santiago cita a Abraham para probar que la fe de este patriarca lo llevó a obedecer a Dios hasta las últimas consecuencias. Dios quiso probar la genuinidad de la fe de Abraham al pedirle que sacrificara a su hijo (Genesis 22). Dios llevó la fe de Abraham al límite, y en el proceso su fe creció y resultó ser genuina. Dios le detuvo en el momento justo en que alzó su cuchillo para degollar a su propio hijo Isaac, el hijo de la promesa.

Recordemos que la fe de Abraham no siempre estuvo a la altura de las circunstancias y de las exigencias de la vida. Su fe tambaleó frente a los que le podían matar por causa de la belleza de su esposa Sara. Su fe flaqueó frente a la tentación de esperar el tiempo de Dios al engendrar a su primer hijo con la esclava pensando que esa podría ser la forma en que Dios cumpliría su promesa de darle descendencia. Abraham se equivocó como padre y como esposo. Sin embargo, Dios lo usó para engendrar a Isaac de Sara, y llegar a ser el padre de la fe y amigo de Dios.

Amigo, Dios quiere hacer de usted un modelo de hombre y padre de fe. Si usted no ha confiado en Dios de la manera que lo hizo Abraham. Hoy lo puede hacer. Haga la siguiente oración: Dios, Padre de toda la creación, reconozco que soy pecador. Te pido que perdones todos mis pecados por medio del sacrificio que tu hijo Jesús realizó en la cruz del Calvario. Dame salvación de mis pecados y vida eterna. Ayúdame a amarte, obedecerte y servirte el resto de mi vida.  En el nombre de Jesús, Amen.  ¡Feliz Mes de los Padres!