Porque Jehová conoce el camino de los justos…

Por: Miguel Jacinto

“Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá”. (Salmo 1:6)

El libro de los Salmos se divide en 5 partes. Cada sección presenta diferentes etapas de la relación de Israel con Jehová, su Dios. Aunque muchos de estos salmos fueron escritos por el rey David, el más sobresaliente de la monarquía en Israel, también contribuyeron otros grandes escritores como Moises, Asaf y los hijos de Core, entre otros. El Salmo 1 es una introducción a la temática espiritual y experiencias del pueblo escogido en su relación con Dios y con las naciones a su alrededor.

El tema central del Salmo 1 es el estilo de vida y el destino de los justos y de los malos. El justo se describe aquí como el que no sigue las ideas ni la conducta de los pecadores, ni cultiva la amistad ni imita los valores morales de los incrédulos.  Se goza en obedecer la ley de Dios. Su vida es comparada a la de un árbol plantado al lado de un rio, que es fuerte, productivo y próspero. Estos principios se aplican al pueblo de Israel como nación, pero también a cada individuo que vive de acuerdo con las normas divinas.  El salmista concluye que Dios protege la vida y la conducta de los justos.

En cambio, los malvados son los que piensan y actúan con arrogancia en contra de Dios. Su vida no tiene sentido ni valor. No podrán participar de la justicia ni estarán en la reunión de los que imparten justicia. Estos principios se aplican a las naciones paganas que no temen ni honran al Dios de la Biblia con sus leyes, pero también a cada individuo que rechaza voluntariamente las normas divinas. También Dios permite que las consecuencias de las decisiones perversas y arrogantes de los malvados los lleve a su propia destrucción.  

Amigo, Dios anhela que usted sea un justo y no un malvado. Dios ha enviado a Su Hijo Jesucristo para darle una nueva vida y salvarle del juicio eterno que Dios traerá sobre los malvados. El apóstol Pablo que escribe a la iglesia en Roma diciendo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…” (Romanos 5:1). Esto quiere decir que usted necesita confiar en que el sacrificio de Jesús en la cruz es suficiente para que Dios perdone todos sus pecados y usted comience una relación personal con Dios. Una vez que usted pide perdón a Dios por todos sus pecados y confía en Jesucristo como Señor y Salvador personal, usted es declarado “Justo” por Dios y estará capacitado para vivir una vida nueva y de servicio a Dios.