Acuérdate de Miriam*

Por: Dolly Martin

Miriam era una muchachita de tal vez siete u ocho años cuando sus cualidades de liderazgo salieron a relucir. Su hermanito estaba en peligro de muerte y ella actuó con valor y sabiduría para salvar su vida.  Se escondió a la ribera del rio, tal vez por horas mientras Moisés flotaba en el Nilo dentro del arca que su mamá había construido para esconderlo. Cuando la princesa, hija del rey encuentra el arca, Miriam no se echa a correr asustada, sino que valientemente se acerca para hablar con la dignataria. Actúa interesada, tal vez comenta que lindo bebé. Sabe que Moisés está llorando porque tiene hambre y piensa rápidamente en un plan para ayudar a la princesa. Se ofrece a buscar una nodriza para amamantar al niño sin divulgar que ella era la hermana del bebé.  

Miriam la profetisa

Miriam fue escogida por Dios junto con sus hermanos Aarón y Moisés para ser una de las líderes del pueblo de Israel. Miqueas 6:4 dice, “Yo te hice subir de la tierra de Egipto. De la casa de esclavitud te redimí y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María”. Su cargo de liderazgo seguramente se desenvolvía mayormente entre las mujeres mientras sus hermanos gobernaban al pueblo entero.

Después de que el Señor libera a los judíos de los egipcios abriendo un camino en el Mar Rojo, Miriam dirige a las mujeres en un canto y danza de victoria. En Éxodo 15:20-21 leemos, “Entonces María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. Y María las dirigía...”  Aunque la Biblia no registra ninguna de sus profecías, el Señor se habrá revelado a ella por medio de sueños o visiones y ella comunicaba ese mensaje al pueblo. Un profeta era muy respetado y honrado y sin duda Miriam gozaba del respeto de los israelitas.

Miriam la rebelde

Sin embargo, al pasar los años, ella comienza a tener celos y envidia del poder y la posición que Moisés había recibido del Señor. Se rebelan contra Moisés diciendo que Dios ha hablado también por medio de ella y Aarón. Números 12:2 “Ellos dijeron: ¿Acaso solo por medio de Moisés ha hablado el SEÑOR? ¿No ha hablado también por medio de nosotros?”

Moisés no dice nada. No contesta, no se defiende, y no se enoja. En Números 12:3 leemos, “Moisés era un hombre muy manso, más manso que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra”. Miriam comenzó admirando, respetando y trabajando en equipo con su hermano menor para guiar a su pueblo, pero dejó que los celos tomaran control de su mente y envenenaran su actitud hacia él.  

Dios defiende a Moisés

El Señor les pide a Moisés, Aaron y Miriam que vayan al tabernáculo de reunión y los tres se presentan ante el Señor. Él desciende en una columna de nube sobre el tabernáculo y les pide a Aaron y a Miriam que se acerquen. En Números 12:6-8 leemos lo que Dios les dice a estos dos líderes del pueblo. “Si tuvieran un profeta del SEÑOR, yo me manifestaría a él en visión o hablaría con él en sueños. No es así con mi siervo Moisés, quien es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablo con él, en persona, y no por enigmas. Y él contempla la apariencia del SEÑOR. ¿Por qué, pues, no tuvieron temor de hablar contra mi siervo, contra Moisés?

El Señor les está dando la oportunidad para arrepentirse y confesar su pecado, pero los dos se quedan callados. No le responden al Señor lo cual Le enfurece. Uno pensaría que ser confrontado cara a cara por Dios acerca de su rebelión les dejaría temblando de miedo y ansiosos de corregir su actitud, pero no fue así. Sus corazones estaban endurecidos, y su vista estaba cegada por su rebelión.

La nube se levanta y cuando Aarón ve a su hermana, se horroriza al ver que Miriam está llena de lepra; su piel se había tornado blanca como la nieve. Aarón inmediatamente confiesa su pecado a Moisés y le ruega que ore al Señor para que sane a Miriam. “Ay señor mio. Por favor no pongas sobre nosotros el pecado, porque locamente hemos actuado y hemos pecado.” (Números 12:11) Moisés no guarda rencor contra sus hermanos y clama al Señor por Miriam. Dios, en su misericordia la sana, pero la obliga a quedarse fuera del campamento por siete días. Esto es humillante para Miriam, exactamente lo que necesita...un poco de humildad. Mateo 23:12, “porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Ella se había enaltecido, pero Dios supo cómo humillarla.

La muerte de Miriam

La Biblia registra la muerte de Miriam en Cades justo antes de que los israelitas entraran a la tierra prometida. El texto dice, “Allí murió María, y allí fue sepultada”. (Números 20:1) Nadie lamenta su partida ni hacen duelo por ella como lo hacen para Aarón y Moisés cuando ellos mueren. Miriam empezó su vida como protectora de Moises, como profetisa y líder de Israel, pero terminó su vida llena de celos y envidia, y no hay registro de que se haya arrepentido de su pecado.

Miriam perdió su temor del Señor y eso llevó a su derrota. Leemos en Proverbios 8:13, “El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. Aborrezco la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa”. Examinemos nuestro corazón para asegurarnos que tenemos un temor saludable del Señor y eso nos protegerá de dar lugar a la soberbia, la arrogancia y al mal camino.  Dios nos advierte a no olvidar lo que le sucedió a Miriam: “Acuérdate de lo que el SEÑOR tu Dios hizo a María, en el camino, cuando salieron de Egipto”. (Deuteronomio 24:9)

*el nombre Miriam también se traduce como María

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