El Padre Celestial es compasivo con los que le temen

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Por: Miguel Jacinto

“Como un padre se compadece de {sus} hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen” (Salmo 103:13).

Muchos padres tratamos de imponer nuestro respeto y buena conducta sobre nuestros hijos en lugar de mostrarles compasión. Nos enfocamos en corregir los errores que cometen en lugar de conocer sus luchas, y temores. Aunque los padres terrenales amamos a nuestros hijos tenemos muchísimo que aprender de nuestro amoroso y compasivo Padre celestial.

Los beneficios del Señor

El rey David comienza el Salmo 103 alabando al Señor e insta a su alma a no olvidar ninguno de sus beneficios. Entre los beneficios del Señor se encuentran: el perdón de sus pecados, la sanidad de todas sus dolencias, el rescate de la muerte, el amor y compasión del Señor, la saciedad de bienes, y el constante vigor. Tambien recuerda que el Señor es clemente, compasivo, paciente, amoroso, no es rencoroso, y no nos paga conforme a nuestros pecados.

Dios se compadece de los que se humillan

En el v. 11 compara la altura de los cielos con la inmensidad de su amor por los que le temen. El temor de Dios es clave en este salmo. El concepto “el Señor se compadece de los que le temen” se repite en v. 13. David enseña que los beneficios anteriormente mencionados son el resultado de un profundo temor hacia Dios. Dios se compadece de los que se humillan, le reconocen y le obedecen. El mismo rey David escribe: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás Tú, oh, Dios” (Salmo 51:17).

Disponible para usted

Amigo, la compasión de Dios está disponible para todas las personas, pero el único requisito es que nos humillemos delante de Él. Le invito a hacer la siguiente oración: “Señor creador de los cielos y la tierra, perdona todos mis pecados por medio del sacrificio de Jesús en la cruz del calvario. Recibo en mi corazón a Jesús como mi Señor y Salvador. Ayúdame a experimentar tu amor y tu compasión para que yo también lo demuestre a mis hijos. En el nombre de Jesús. Amén”. ¡Feliz mes de los padres!