Un Jeque Se Rinde a Cristo

Por: Dolly Martin

Recientemente, mi esposo sacó un libro de nuestra biblioteca para volver a leerlo. A ambos nos gusta este libro que se llama Sueños y Visiones por Tom Doyle. Yo también comencé a releer partes favoritas ya que está lleno de historias verídicas de cómo el Señor Jesucristo está visitando a Musulmanes con sueños y visiones resultando en la salvación de muchos de ellos.

Uno de los capítulos cuenta la historia de Alí, un brillante estudiante Musulmán de la secta Shiita de Irán. Este erudito impresionó tanto a los líderes religiosos que lo enviaron a Oms para estudiar en un prestigioso seminario con el fin de prepararlo para ser un importante líder internacional de esta rama del Islam. En su afán y dedicación a su secta, Alí había memorizado casi todo el Corán y estaba completamente entregado a su futuro como jeque. Pero el Señor Jesús tenía otros planes para él.

Durante sus años en el seminario, Alí tuvo visitas nocturnas o visiones del Señor Jesús al menos una media docena de veces. Leemos en Job 33:15, “Habla por sueños, en visión nocturna, cuando el sopor cae sobre los hombres, cuando uno se adormece sobre la cama”. Yo nunca he tenido una visión, ni un sueño del Señor Jesús, pero tampoco lo han tenido la mayoría de los misioneros que trabajan entre los Musulmanes. Sin embargo, continuamente escuchan testimonios de personas que cuentan de cómo el Señor se les apareció y esas visitas nocturnas les llevó al camino de la salvación.

Alí no entendía por qué este profeta se le estaba apareciendo con un mensaje de salvación. En su afán por conocer más acerca de Jesús, decidió buscar una copia de la Biblia y leerla. Durante los siguientes seis años, Alí leyó toda la Biblia de principio a fin seis veces. En su cuarto, a altas horas de la noche la estudiaba, tomando notas de textos en el Antiguo Testamento que se cumplían en el Nuevo Testamento. Durante estos años de investigación, Jesús se le siguió apareciendo a Alí en la noche. Durante estas visitas, Alí le hacía preguntas a Jesucristo acerca de la Biblia y el Señor le respondía.

Estaba aprendiendo muchas cosas y las Sagradas Escrituras le fascinaban, algo que no sucedía con sus estudios del Corán. El Corán no satisfacía los anhelos de su corazón, sino que lo dejaba hambriento y sediento. En cambio la Biblia estaba llena de vida.

Cuando se graduó del seminario, los cleros nombraron a Alí como jeque y lo enviaron a Siria. Un día el Jeque Alí visitó la casa de un reconocido evangelista a los musulmanes en Siria y sacando su copia de la Biblia declaró, “¡Este libro es la verdad! Lo he estado leyendo privadamente por seis años.” Luego sacó una copia del Corán y dijo, “Y este libro es un cuento de hadas. Es una fantasía como una película de Disney”. (Tom Doyle, Sueños y Visiones, 92).

El relato en el libro termina con el evangelista guiando a Alí a la fe en Cristo Jesús sabiendo que esta decisión era su sentencia de muerte. Pero la tomó con valentía y determinación sabiendo que el Cristianismo predica la verdad cuando el Islam es una mentira.

¿Que tan seriamente toma usted su fe? ¿Está dispuesto a morir por lo que usted cree como lo estuvo Alí? Recientemente leí de una encuesta realizada por Pew Research Center la cual encontró que la actividad más popular para lidiar con el estrés del corona virus es la televisión. Nueve de cada diez adultos en Estados Unidos buscan el televisor para hacer frente a sus preocupaciones. Entre los cristianos, solo el 42 porciento dicen que leen la Biblia regularmente para hallar paz.

Leer sobre la valentía de Alí y otros en el libro, Sueños y Visiones, me ha hecho evaluar mi compromiso con el Señor y con Su palabra, la Santa Biblia. Es un libro diferente, especial, sagrado y leerlo nos trae más cerca de su autor, Dios. Despreciar Su libro es despreciarlo a Él. Si no ha levantado su copia de la Biblia últimamente, le animo a hacerlo. Salmo 119:50 dice, “Esto es mi consuelo en mi aflicción: que Tu palabra me ha vivificado”.