si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo…

Por: Miguel Jacinto

"De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto". (Juan 12:24) (RVR1960)

Un soldado moribundo escribió a su maestra de la escuela dominical y le dijo que moría como cristiano, fiel a Cristo; y que nunca olvidó las buenas enseñanzas que ella le dio”. Pocas semanas después la maestra recibió la carta y confesó: “…¡Que Dios me perdone! ¡Que Dios me perdone! Pues hace un mes renuncié a mi cargo de maestra de escuela dominical, porque yo pensaba que mi trabajo con esos niños no servía ni valía para nada… e impulsada por mi cobarde corazón, y por falta de fe, abandoné a mis alumnos… y ahora recibo esta carta en la que me dice que mi enseñanza fue un medio para ganar su alma para Cristo… ¡Estoy decidida a trabajar otra vez en el nombre de Cristo, y le seré fiel hasta el fin de mi vida!”

Nuestros Días Están Contados
La Biblia nos enseña que nuestra vida terrenal es corta y temporal. El salmista escribe: “Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos”. (Salmo 90:10) Nos advierte a que no nos aferremos a esta vida natural porque si lo hacemos perderemos la bendición de llevar mucho fruto espiritual para el reino de los cielos. Muchos creyentes pierden su vida tratando de cumplir sus sueños personales. Otros ocupan su vida buscando placeres, riquezas, fama y dinero para gastarlo en sus propios deleites. Muchos creyentes caen en la trampa de querer competir con el mundo por quien tiene más y mejores cosas. Pero esto no es lo que Dios desea para sus hijos.

Llamados a Servir
Aunque no todos los creyentes son llamados a servir a Dios en el ministerio a tiempo completo, todos somos responsables de servirle en donde Él nos ha puesto. El medico, la enfermera, el soldado, el empresario, el maestro, el ingeniero y la ama de casa deben ser ejemplos y modelos de integridad moral e influencia espiritual en su lugar de trabajo. El mensaje del Evangelio debe brillar en y por medio del creyente mientras usa sus talentos y tesoros para glorificar el nombre de aquel que le llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Vivir para Dios
Jesús nos advierte que “si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo”. El ejemplo mas claro de este principio es la forma en que Jesús vivió. Si Jesús hubiese cedido a las tentaciones del diablo enfocándose en su propia agenda, hubiese perdido la oportunidad de salvar a toda la humanidad. Los treinta y tres años que Jesús vivió los usó totalmente para cumplir el plan del Padre que le envío. De la misma manera, todos los creyentes debemos comprometernos con Dios para cumplir Su voluntad y a permitirle que cumpla Sus propósitos en nuestras vidas. Esto nos permitirá que llevemos mucho fruto para la gloria y honra de nuestro Padre Celestial.