Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios…

Por: Miguel Jacinto

“Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios...” (I Corintios 3:19)

Un labrador iba a visitar sus campos para ver si estaban listos para la cosecha. Había llevado consigo a su pequeña hija. La niña sin experiencia dijo: “Mira, papá cómo algunas de las cañas de trigo tienen la cabeza erguida y altiva; sin duda serán las mejores y las más distinguidas: esas otras de su alrededor, que la bajan casi hasta la tierra, serán seguramente las peores.  El padre cogió algunas espigas y dijo: “Mira bien, hija mía: ¿ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que la doblan con tanta modestia, están llenas de hermosos granos.

La Biblia nos exhorta a no confiar en la sabiduría del mundo, pues es incompleta, temporal y engañosa,  sujeta a los cambios culturales y a las modas filosóficas. Lo que antes era bueno, hoy es malo. Lo que antes era una virtud, hoy es anticuado o arcaico, etc. Dios desea que sus hijos aprendamos a utilizar una cosmovisión (visión del mundo) Bíblica que nos ayude a filtrar e interpretar todo lo que sucede a nuestro alrededor evitando ser presa de las ideas y enseñanzas destructivas del mundo actual.

Cuando somos jóvenes pensamos que nuestra inteligencia es suficiente para lograr nuestros objetivos. Pensamos que los viejos son demasiado anticuados para darnos consejos. Creemos que el haber pasado doce años en la escuela nos capacita automáticamente para cursar cuatro años más en la universidad. Pero, los que hemos tenido el privilegio de terminar nuestras carreras universitarias nos damos cuenta que no estábamos totalmente preparados para hacerle frente a las dificultades ni a las responsabilidades de la vida adulta. También, se requiere algo mas que aprender las ciencias naturales, sociales y las matemáticas para hacerle frente a los retos que nos presenta la vida después de la escuela.

Siendo que estamos en época de graduaciones, es necesario que reflexionemos con humildad y conciencia en lo que hemos logrado hasta el momento para hacer los cambios y ajustes necesarios que nos permitan llegar a nuestro siguiente objetivo. Dios quiere que logremos avances en las cosas terrenales, sin descuidar las celestiales. El apóstol Pablo escribe: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:17) Comience una nueva etapa en su vida confiando hoy en Jesús como su Señor y Salvador personal, y usted experimentará el poder de la gracia y sabiduría de Dios obrando en toda su vida.