“Porque el amor cubre multitud de pecados…”

Por: Miguel Jacinto

Oscar y una joven llamada Gaby, eran súper amigos, se llevaban muy bien y se estimaban mucho. Un día surgió un pequeño desacuerdo entre ellos y se enojaron. Oscar siempre ha sido muy orgulloso. A Gaby parecía no importarle, pero de vez en cuando preguntaba por él. Se dejaron de hablar por un largo tiempo. Otros les aconsejaron que se pidieran perdón, pero no los escucharon. Una mañana cuando leía el periódico, Oscar se enteró de que Gaby había sido violada y asesinada a media cuadra de su casa, el día que venia a pedirle perdón. Oscar no tuvo palabras qué decir aquel día, faltó a la escuela, estuvo todo el día encerrado en su cuarto, sin comer, sin hablar, ni dormir. Lloró como nunca en su vida. Por siempre lamentará la muerte de Gaby, y sobretodo por no haberle pedido perdón.

La Biblia nos ordena a perdonar a todos los que nos ofenden. Jesús después de que fue latigado, golpeado, escupido, desnudado y crucificado exclamó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” (Lucas 23: 34) (RVR1960). El perfecto amor que Jesús tiene por toda la humanidad lo llevó a interceder delante del Padre para que fuesen perdonados. De hecho la oración de Jesús fue contestada por medio de la predicación de Pedro en Jerusalén. Según el libro de Hechos aquel día se convirtieron como tres mil personas la gran mayoría judíos (Hechos 2:41). Cuando perdonamos e intercedemos por nuestros ofensores Dios obra en el corazón de ellos para que reciban Su perdón.

El apóstol Pedro nos advierte que ya se acerca el fin de todas las cosas. Por lo cual debemos mantenernos sobrios y con la mente despejada. Pero, lo mas importante es que nos amemos los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados (I Pedro 4:7,8). La base del perdón es el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Pablo dice que el amor no guarda rencor… Todo lo perdona… (I Corintios 13: 4-7) El perdón implica que liberamos a la persona que nos ha ofendido. Sus faltas contra nosotros ya no pueden ser usadas en su contra nunca más. Eso es lo que Dios ha hecho con nosotros cuando recibimos su perdón por nuestros pecados al confiar en Jesucristo como nuestro Salvador.

Dios quiere que vivamos vidas vigorosas y fructíferas. Cuando Dios perdona nuestros pecados nos capacita para perdonar a los demás. El creyente tiene el poder y la fuente de amor que necesita para perdonar a los demás. Cuando perdonamos a otros sus ofensas estamos ejerciendo el poder y el amor de Dios hacia los demás. ¡Feliz Mes del Amor y La Amistad!