El Señor te protegerá

Por: Miguel Jacinto

"El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre." (Salmo 121:7-8) NVI

En un viaje por el océano, una señora se puso tan enferma por el mareo que el médico le dijo que solamente el comer muchas naranjas podría restablecerla. La señora, en su debilidad dijo: “Doctor no se apure. Mi padre celestial me las enviará. Yo voy a pedírselo ahora.” “Pero, querida señora –contestó él - no olvidéis que nos encontramos en medio del océano.” “No importa amigo mío; para Dios todo es posible.” Unas horas más tarde, el mismo doctor entraba corriendo hasta la enferma, para poner a los pies de su cama un cesto colmado de naranjas. Como pudo, nervioso y maravillado, explicó su procedencia: “Un buque averiado… Un cargamento de naranjas en el buque…Un…” “¡Un milagro de mi Padre celestial, doctor!” –le interrumpió la enferma. (https://www.sigueme.net/anecdotas-ilustraciones/proteccion-divina/naranjas-en-el-oceano)

Recientemente, leía durante mi devocional diario el texto que decía: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23-24). En el contexto inmediato encontramos que Jesús se había transfigurado delante de sus tres íntimos discípulos, Jacobo, Pedro y Juan que lo acompañaban en el monte de la transfiguración. Abajo en el valle se encontraban los otros nueve discípulos tratando con la gente del pueblo. Un hombre que tenia un hijo con un espíritu mudo y sordo que lo atormentaba lo trajo a los discípulos que no pudieron expulsar al espíritu. Cuando Jesús desciende, se entera de la situación y confronta a sus discípulos llamándolos generación incrédula. Luego se dirige al padre del muchacho diciéndole: Si puedes creer. El padre le responde: “creo, Ayuda mi incredulidad” (Marcos 9:24). Entonces, Jesús expulsa al espíritu inmundo del muchacho y es sanado completamente.

Este pasaje describe a dos tipos de cristianos: los que están en la cima del monte de la revelación, y los que se encuentran en la planicie. Los primeros, los íntimos discípulos, experimentan el poder, la gloria y la gracia de Dios de una manera superlativa. Los segundos, los distantes, los ocasionales, pertenecen a los inconstantes que rayan en la incredulidad. Jesús reprendió a los segundos, llamándoles: generación incrédula. Su fe, es tan básica que solamente la han usado para ser salvos, pero no han crecido para ejercer el poder y la autoridad del reino de los cielos.

La fe que mueve montañas no es mas grande que una semilla de mostaza, pero su poder radica en la suficiencia de Dios. La Biblia dice que Dios todo lo puede. También asegura que no existe nada que Dios no pueda hacer. El poder ilimitado de Dios es lo que mueve la montaña. Vence al gigante. Conquista nuestros temores. Nos capacita para ser mas que vencedores. No es la fe en si misma o en nuestras propia fuerza e inteligencia, sino la pequeña fe depositada en un Dios Todopoderoso. Esta fe viene solamente cuando conocemos íntimamente al Dios revelado en las Sagradas Escrituras. Es la fe personal y práctica que Dios nos da cada día al mantenernos en una relación intima con El. Pídale a Dios que le de esta fe capaz de creer que Dios está a su lado siempre, cuidando de usted y de los suyos.