No hay mensaje sin la cruz

Por: Dolly Martin

Durante el servicio conmemorativo para Luis Palau, Kevin Palau, el hijo mayor del evangelista contó que la fe de Luis fue formada por su madre y su padre, aunque su padre falleció cuando Luis tenía solo 10 años. En su lecho de muerte, el padre de Luis Palau dijo “Yo me voy a estar con Jesús que es mucho mejor.” Luego su cabeza cayó sobre la almohada y partió. Luis quería que todos tuvieran la misma seguridad de ir al cielo que había tenido su propio padre. En los siguientes años, la madre de Luis, Matilde Balfour de Palau recitaba muy seguido a Juan 16:33, “En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo”! (RVA-2015) Aunque quedó viuda con 7 hijos, ella confiaba en la provisión del Señor para su familia.

“No hay mensaje sin la cruz”
Uno de los que compartió su testimonio en el servicio conmemorativo de Luis fue Rubén Proietti quien sirvió como Director de los Festivales de Evangelismo por más de 43 años. “Cuando hablaba con presidentes, siempre decía él, “Pobre de mí si me saco la foto con los presidentes y no les he hablado de Jesucristo. ¿Qué le voy a decir a mi Señor”? Proietti testificó que Luis siempre le decía que la cruz era el mensaje central de sus predicaciones. “No hay mensaje sin la cruz”.
Rubén también compartió la vida secreta de este gran siervo del Señor cuando nadie lo veía. “En los festivales, estábamos en piezas contiguas con una puerta que nos separaba. A las cuatro de la mañana vi la luz prendida del lado de Palau. Al asomarme para ver lo que pasaba ¿con qué me encontré? Con el hombre de Dios arrodillado en su cama con su Biblia abierta orando a Dios”.

Sus Dos Amores
Luis Palau amaba a Jesús y a Su Palabra. Estos amores son los que le guiaron y le sostuvieron durante más de 60 años de ministerio. Sus cuatro hijos Kevin, Keith, Andrew y Steven compartieron algunos de sus pasajes favoritos. Uno de estos fue 2 Corintios 5:14-15 que dice, “Porque el amor de Cristo nos impulsa, considerando esto: que uno murió por todos; por consiguiente, todos murieron. Y él murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí sino para aquel que murió y resucitó por ellos”. (RVA-2015)

Impulsado por Amor
El amor de Cristo impulsaba a Luis a compartir con todos el mensaje de salvación en Cristo Jesús. Durante su estadía en el hospital un mes antes de morir, el Dr. de Luis encontró a una de las enfermeras llorando en el pasillo a media noche y cuando le preguntó que le pasaba, ella compartió de su encuentro con el evangelista. “Acabo de tener la más asombrosa conversación con el paciente en el cuarto 838. (No sabía quién era este hombre dijo Kevin al compartir esta historia durante el servicio conmemorativo). El me preguntó todo acerca de mi vida y me encontré contándole todo acerca de mi misma. Le dijo Luis, “Quiero que vengas al cielo conmigo.” El evangelio impulsaba a este gran hombre a compartir la cruz de Cristo aun cuando estaba enfermo.

¿Qué es lo que nos impulsa a nosotros? ¿Estamos enamorados del Salvador o hemos dejado que otras cosas o incluso personas ocupen el primer lugar en nuestra vida? Palau amaba a su familia muchísimo, pero amaba más a su Señor. Él no anhelaba la fama, sino anhelaba hacer festivales cada vez más grandes con el fin de alcanzar a más almas para Cristo. Siempre su meta era dar a conocer a Jesucristo crucificado y resucitado. Su mensaje siempre era el mismo, y nunca se cansó de predicarlo.

Amar el Evangelio
La última en dar testimonio durante el servicio fue su nuera, Wendy Palau, esposa de Andrew. Ella dijo estas palabras de su suegro, “Papá me enseñó a amar el evangelio….y a siempre compartirlo. Ahora nos toca a nosotros tomar la batuta y correr la carrera marcada para nosotros. A perseverar y a no darnos por vencido.”

Personas de la Cruz
Si usted no vio el servicio de Luis Palau, aún está disponible en su sitio luispalau.org. La vida de Luis es un testimonio vivo de que Dios puede hacer cosas increíbles con personas comunes. Luis tenía su corazón firmemente arraigado en la cruz y nunca se cansó de predicarlo. Seamos personas de la cruz, como lo fue Luis Palau y dejemos que el mensaje de la cruz nos encienda, nos apasione a vivir para que todo el mundo conozca el poder de la cruz.

Si usted no conoce a Jesucristo como Su Salvador, le invito a arrodillarse al pie de la cruz y recibir el sacrificio hecho por usted en el calvario. Ponga su fe en aquel que resucitó de los muertos y está ahora en el cielo esperando darle a usted la bienvenida a Su casa. Solo hay un camino al cielo y es por medio de la fe en la sangre vertida en esa cruz por usted. Jesucristo dijo, “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”. (Juan 5:24) Reciba a Cristo y usted podrá gozar de una vida eterna en el cielo como ahora la está gozando Luis Palau.