Nuestra Gratitud Honra a Dios

Por: Miguel Jacinto

"El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios". Salmos 50:23 (RVR1960)

Una pobre mujer, muy anciana, estaba plantando un manzano, cuando fue rudamente interrumpida por alguien que le dijo: ¿Por qué planta usted árboles cuyos frutos no puede llegar a comer?
Levantando la anciana la cabeza replico: “Alguien plantó árboles antes de que yo naciera y yo comí de su fruto, y ahora planto para otros, para que la memoria de mi gratitud exista cuando yo me haya ido”.

Todo lo que poseemos viene de la mano de Dios
En su discurso de despedida el gran líder militar Josué le recuerda a la nueva generación de israelitas que fue Dios quien los liberó de Egipto y les entregó en sus manos a los reyes y sus ejércitos en la Tierra Prometida. Josué hablando en nombre de Dios les dice: “Y os di la tierra por la cual nada trabajásteis, y las ciudades que no edificásteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantásteis, coméis”. (Josue 24:13) Josué quiere asegurarse que los israelitas no se jacten de sus virtudes ni se olviden que todo lo que poseen es por la gracia y amor de Dios.

La Gratitud propicia la comunión con Dios
Los sacrificios de alabanza en el Antiguo Testamento eran acompañados con ofrendas de animales. Estas ofrendas eran voluntarias por el favor recibido de Dios y enfatizaban el compañerismo entre Dios, el sacerdote y el adorador. La Ofrenda de Paz o zebach también es conocida como “Ofrenda de Compañerismo.” Es literalmente un “sacrificio de felicidad.” Consistía de un buey, un cordero o una cabra, macho o hembra. El sacerdote rociaba la sangre en el altar mientras el hígado, los riñones y la grasa eran quemados en el altar. Dios reclamaba la parte más rica del animal. Al sacerdote se le daba el pecho y el muslo derecho, mientras que el adorador tenía que comerse el resto. Este es el único sacrificio en el que los adoradores participan comiendose una porción del sacrificio. (Levítico 7:15)

La Gratitud nos recuerda la bondad de Dios
Josué realiza un nuevo pacto con Israel en la Tierra Prometida. La generación que salió de Egipto fue sepultada en el desierto por causa de su desobediencia. Ahora que la nueva generación de israelitas han recibido la posesión de la tierra que fluye conleche y miel, era necesario un nuevo pacto con Dios. Israel se compromete a servir y a obedecer sólo a Jehová. Entonces Josué tomó una enorme piedra y la colocó bajo una encina cerca del santuario del Señor en Siquen, y les advirtió que la piedra serviría como un recordatorio en caso de que el pueblo dijera falsedades en contra de su Dios. (Josue 24:14-28)

Nuestra Gratitud a Dios influye en la vida de otros
Durante toda la vida de Josué y la vida de los jefes que compartieron liderazgo con Josué, el pueblo de Israel sirvió y obedeció al Señor. Seamos creyentes obedientes y agradecidos a Dios. Compartamos con nuestros hijos, amigos y familiares todas las experiencias de bendición que Dios ha derramado en nuestras vidas para que ellos aprendan a temer y a confiar en el Bondadoso y Todopoderoso Dios de la Biblia. ¡¡Feliz Mes de Acción de Gracias!!