No te jactes del día de mañana

Por: Miguel Jacinto

"No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá" - Proverbios 27:1 (NVI)

Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro. Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo. Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.

Los Proverbios

El libro de Proverbios es una colección de principios prácticos y naturales que nos motivan a vivir con sabiduría. Son similares a los “refranes” en la cultura popular. Nos presenta un contraste entre la conducta del sabio y el necio, el rico y el pobre, el diligente y el holgazán  y sus resultados en la vida.

En este contexto, el proverbista nos advierte del peligro en que podemos caer al jactarnos del mañana, y en general del futuro. Ninguno de nosotros tiene asegurado que llegaremos al siguiente día mucho menos al siguiente mes o año. Tal presunción nos podría traer resultados malos o inesperados. El apóstol Santiago amplía este concepto diciendo: “Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece” (Santiago 4:14) (NVI). El apóstol nos recuerda que nuestra vida es corta y en peligro constante de acabar. La Biblia nos advierte contra la jactancia porque es producto del orgullo y la confianza desmedida. Dios es el único ser que tiene control absoluto sobre el día siguiente y del futuro.

Dependencia Diaria

Santiago dice que sería mejor decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago) (NVI). Esto significa que debemos aprender a vivir en dependencia diaria y constante de la voluntad de Dios para nuestra vida. Dios anhela una relación de amor con cada uno de nosotros para mostrarnos sus propósitos aquí y en la eternidad. Dios nos dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11) (NVI).

Aunque Dios nos anima a planificar y prepararnos para el futuro, también nos advierte que debemos tener cuidado con sentirnos totalmente auto-suficientes olvidando nuestra dependencia en Él. Dios desea suplir nuestras necesidades diarias y bendecir nuestra provisión para el futuro. El Salmista escribe diciendo: “Dichoso es el hombre que no sigue el consejo de los malos... Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. !Todo cuanto hace prospera!” (Salmo 1:1, 3) (NVI).

¡Feliz Año Nuevo 2020!