“No Estoy Muerta Todavía”

Tomado en parte de Forgiving her Husband’s Killers de la revista “Voice of the Martyrs”, Octubre 2019.

“El soldado no muestra su valentía estando en su cuartel, sino en el campo de batalla.”

Alice Bulus ha sufrido más en los últimos 9 años de lo que la mayoría de nosotros sufriremos en toda nuestra vida, pero sigue confiando en el Señor. A medianoche el 13 de enero de 2011, militantes nómadas de Fulani (una rama del grupo terrorista Boko Haram) irrumpieron en su casa en Nigeria y mataron a su esposo frente a ella y sus cinco hijos.

Alice se quedó en su casa para tratar de cultivar su parcela de tierra pero el siguiente año los Fulani atacaron de nuevo y quemaron toda la aldea mientras ella y su familia huyeron a pie. Alice pasó mucho tiempo llorando mientras trataba de criar a sus cinco hijos como una madre soltera. De repente un día en 2013 ella recapacitó y dijo, “No estoy muerta todavía” y le pidió al Señor sabiduría para seguir adelante.

Pudo trabajar y sustentar a su familia con sus ingresos por dos años hasta que los Fulani atacaron de nuevo y destruyeron sus cultivos. Volvió a sembrar para proveer para sus hijos. Pero en el 2017, el Señor le envió ayuda por medio del ministerio “La Voz de los Mártires” el cual tiene un fondo para ayudar a viudas y huérfanos. Trabajadores de este ministerio le ayudaron a mudarse y le proporcionaron una ayuda mensual para sus gastos de manutención.

En los siguientes dos años, Alice siguió recibiendo la ayuda de este ministerio, pero no terminaron allí sus problemas. Ella y sus hijos tuvieron que huir otra vez de los ataques de los Fulani y mudarse a otra aldea. Pero cada vez que ella enfrenta una crisis, Alice busca al Señor y se refugia en el conocimiento que “su vida está en manos del Señor”.

Cuando enfrentamos problemas, tenemos la opción de acercarnos más al Señor para buscar Su ayuda y refugio o alejarnos de Él en resentimiento y amargura. El Señor permite que ocurran problemas para traer a la luz lo que hay en nuestro corazón. Las aflicciones no causan irritación ni alejamiento de Dios, simplemente revelan el estado de nuestra alma. El soldado no muestra su valentía estando en su cuartel, sino en el campo de batalla. Es fácil decir que somos seguidores de Jesucristo cuando estamos caminando en un jardín de rosas, pero nuestro carácter sale a relucir cuando somos probados por las dificultades.

Este ha sido un año difícil para todos nosotros y todavía no vemos la luz al final del túnel. Pero este es el momento cuando necesitamos ejercer nuestra fe en Dios. Dios define la fe en Hebreos 11:1 diciendo, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. No sabemos cuando volverá todo a la normalidad, pero podemos caminar por fe, confiando en que Dios tiene esta pandemia y nuestras vidas en Sus manos. Él nos dará la salida a Su tiempo.

La fe y la esperanza van de la mano. Uno no puede tener esperanza si le falta fe. Tampoco debemos poner nuestra fe en personas o instituciones que nos pueden fallar. El único que nunca nos fallará es el Señor y Él es digno de nuestra confianza. El Salmista dijo en Salmo 56:3, “En el día que temo, yo en Ti confío”.

Dios nos invita confiar en Él primero para nuestra salvación eterna y luego para el diario vivir. Si usted no ha puesto su fe en el Señor Jesucristo, le invito a tomar ese paso de fe ahora mismo. Jesucristo dice, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y el que a Mí viene, no le hecho fuera”. Ponga su fe en algo más seguro, fuerte y duradero que una piedra. Ponga su fe en el Señor Jesucristo y tendrá vida eterna. Luego tendrá la misma presencia del Señor en su vida para ayudarle a superar cualquier crisis. El Señor promete entrar en su vida y caminar de la mano con usted hasta que cruce de esta vida a la siguiente. “Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.