El Globalismo atenta contra el plan eterno de Dios para la humanidad

Muchos creyentes se han comido la idea de que el Globalismo es la voluntad de Dios para las naciones. Esta idea está muy lejos de la verdad escritural. Cuando Dios descendió a enjuiciar los que edificaban la Torre de Babel, confundió sus lenguas y los forzó a formar pueblos y naciones lingüística y culturalmente. Aunque, fue un juicio por la desobediencia del hombre al mandato divino de dispersarse por toda la tierra, Dios los usó para avanzar Sus planes eternos.

Las Sagradas Escrituras claramente establecen que Dios eligió a Abraham para formar una nación que fuese guía y modelo para las demás naciones. De hecho, Dios le dijo a Abraham: “en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3). El plan de Dios es bendecir a cada nación de la tierra por medio de Israel.

Dios Ama la Diversidad

En el Nuevo Testamento Jesús ordenó a sus discípulos diciendo:”Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones...”. (Mateo 28:19). La palabra “naciones”, en el original es “etnos”, y se re refiere a los grupos étnicos con sus lenguas y culturas.  Dios continua Su obra agregando a las naciones gentiles a la fe en Jesucristo, quien es el Rey que regirá sobre todas la naciones de la tierra, desde Jerusalén, durante el Milenio (Apocalipsis 20:1-3). Dios ama y respeta la diversidad lingüística y cultural. Las naciones caminarán a la luz de la Nueva Jerusalén, y los reyes de la tierra entregarán sus espléndidas riquezas y el honor de las naciones (Apocalipsis 21:23-26).

Un Plan Satánico

El Globalismo es satánico porque destruye la soberanía, las libertades, la belleza de la diversidad cultural y lingüística de las naciones. El plan del Diablo y sus seguidores es de que todas las naciones se sometan al sistema idólatra y auto-destructor del Anticristo. El Globalismo suprime las libertades económicas, sociales y suprime la independencia de cada nación. Satanás quiere que cada gobierno en la tierra le entregue en bandeja de plata a cada individuo para su destrucción. Las organizaciones como la ONU deciden todo lo que cada nación debe hacer en cada aspecto de la vida humana sin tomar en cuenta nuestra voluntad y valores como individuos y naciones. 

Dios por otro lado, aprecia y cuida a cada nación que confía en Él. En la futura eternidad, Dios hará que crezca el árbol de la vida a ambos lados del río de agua de vida, que produce doce cosechas al año, y cuyas hojas son para la salud de las naciones (Apocalipsis 23:1-3). Dios hará que cada nación de la tierra participe de la vida eterna. Alabemos a Dios por cada nación de la tierra. Oremos para que el Evangelio del Señor Jesucristo sea proclamado a cada etnia de la tierra para la salvación de cada nación.