Aprovechemos bien el Tiempo

Por: Miguel Jacinto

El 2020 quedará en los registros de la historia como un año muy convulso en muchos aspectos. Primero porque el corona virus ha hecho estragos a nivel global matando a cientos de miles y dejado a decenas de millones con afecciones físicas, emocionales y espirituales. Las economías han sido diezmadas y las cuarentenas han resultado ser peor que la enfermedad. Para agravar la situación, han brotado grupos anarquistas preparados para destruir lo que la pandemia ha dejado malparado. En medio de esta situación caótica solamente tenemos dos opciones: sumergirnos en la desesperación y ser destruidos o buscar a Dios para que sane nuestras vidas y sociedades.

El apóstol Pablo escribe a los cristianos de la iglesia en Efeso diciendo: “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16). El apóstol nos exhorta a ser inteligentes en el uso del tiempo. La palabra “aprovechando “, en el original significa “rescatando de la pérdida”. Pablo acentúa la importancia de no malgastar el tiempo. La palabra “tiempo”, en el griego es “kairos”, que significa “oportunidad” o “temporada”. Ambas ideas representan un corto periodo de tiempo, algo así como una ventana de tiempo. La situación que vivimos con restricciones, distanciamiento social y convulsión política, es una oportunidad de oro para ocuparnos en hacer cambios en nuestras vidas dando paso a las prioridades y a lo trascendente.

Jesús hace un llamado a sus discípulos diciendo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su perfecta justicia, y todo lo demás os será añadido” (Mateo 6:33). El llamado de Jesucristo es que nos enfoquemos en lo espiritual primeramente. Este principio refuerza la idea del primer mandamiento para la humanidad, el cual es amar a Dios con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, sobre todas las cosas, y podemos agregar con todo nuestro “tiempo”. Amar a Dios es darle nuestra prioridad en el tiempo y las oportunidades que tenemos para estar en continua comunión con Él.

No perdamos la oportunidad que Dios nos da, a través de esta cuarentena, para conocer mejor Su Palabra y Sus principios para que gocemos de una vida con verdadero propósito. No malgastemos nuestras vidas frente a la televisión ni a los noticieros que nos llenan de incertidumbre. Disciplinémonos en estudiar toda la Biblia con la familia. Oremos para que Dios de sabiduría a las autoridades para tratar la situación convulsa que vivimos. Alentemos a otros a buscar y a servir a Dios con sus dones y talentos espirituales. Usemos las redes sociales para infundir aliento y esperanza a un mundo perdido.