Una Vida Transformada

Por: Dolly Martin

Durante la secundaria, Dawson Trotman fue un gran evangelista, testificando a todos sus compañeros de clase acerca de Jesucristo. Era tremendamente popular y sumamente inteligente terminando primero en su clase. Pero vivía una vida doble porque luchaba con una gran cantidad de vicios incluyendo el alcohol, la mentira, el robo (lo cual comenzó cuando tenía solo 10 años), juegos al azar, y el tabaco. Trató en vano de vivir correctamente y dejar sus malos hábitos, pero después de quedar profundamente borracho la noche de su graduación decidió que vivir la vida cristiana era muy difícil y se alejó del Señor. Durante los próximos dos años, Dawson se entregó completamente a una vida de perdición lo cual lo llevó a tener un encuentro con la policía. Ésta no le arrestó bajo la condición de que enderezara su vida.

Competencia de Jóvenes
Dos de sus excompañeros de clase eran capitanes de equipos en la iglesia Presbiteriana e invitaron a Dawson a su reunión de jóvenes porque estaban teniendo una competencia en la que hacían ciertas cosas (como invitar otros a la reunión) para ganar puntos. También se podía ganar puntos memorizando versículos de la Biblia. Dawson aceptó el reto y memorizó 10 versículos acerca de la salvación para el siguiente domingo. Lo curioso es que Dawson fue el único que los memorizó. Recibió otros 10 versículos acerca de la vida cristiana y los memorizó también por lo que, gracias a sus esfuerzos, su equipo ganó la competencia.

Ahora que la Palabra de Dios estaba anclada en su corazón, el Espíritu Santo tenía la herramienta que necesitaba para cambiar la vida de Dawson. Mientras caminaba al trabajo la siguiente semana, el Espíritu Santo trajo a la mente de Dawson uno de los versículos que había memorizado: “De cierto, de cierto les digo que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida”. (Juan 5:24, RVA)

Al meditar en esta preciosa promesa de Dios, el oró, “Señor, yo quiero esto”. De inmediato le vino otro versículo en Juan 1:12, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Otra vez oró sinceramente, “Señor, lo que sea que signifique recibir a Jesús, lo quiero hacer ahora mismo.”

Poder para Vencer los Vicios
Por fuera era el mismo, pero al llegar al trabajo todos notaron la diferencia en la vida de Dawson. No se convirtió en un santo de la noche a la mañana, pero ya no disfrutaba de los vicios e incluso se avergonzaba de escuchar chistes de mal gusto. Aunque había hecho una profesión de fe en su juventud, esa decisión era parte de su vida falsa que solo había sido un engaño. Ahora tenía el poder del Espíritu Santo en su vida y comenzó a contarles a todos lo que le había sucedido. En su celo, se acercaba aun a extraños para preguntarles, “¿Sabes lo que me sucedió?” Tenía una sed insaciable de evangelizar a todos.

Dawson incorporó dos disciplinas espirituales que fueron claves en su transformación: la oración y la memorización de la Biblia. Se levantaba a las 4 de la mañana y se iba solo o con un amigo a las montañas cerca de su casa en Los Angeles para orar. Su relación con el Señor se profundizó por las largas horas que pasaba con su Salvador y llegó a depender de Él para recibir respuestas para cualquier problema.

Siendo que la memorización de esos versículos fue lo que le llevó a la fe en Jesucristo, él continuó este hábito para fortalecer su nueva vida espiritual. Memorizaba al menos un versículo de la Biblia cada día y la primera pregunta que le hacía a sus amigos cuando se encontraba con ellos era, “¿Cual versículo estás memorizando hoy?”

Sistema de Memorización
Su pasión por guardar la Palabra de Dios en su corazón le llevó a crear un sistema de memorización Bíblica usando tarjetas pequeñas de bolsillo que los nuevos creyentes podían usar para guardar la poderosa Palabra de Dios en su corazón. Este sistema de memorización es el meollo del ministerio que el fundó llamado The Navigators, cuya base principal es avanzar el evangelio a las naciones a través del discipulado. Dawson desarrolló una ilustración llamada “El Cristiano Obediente en Acción” para enseñar a nuevos creyentes los elementos de una vida cristiana fructífera. La rueda consiste en cuatro radios. Los dos verticales (la oración, y la memorización de la Palabra) y dos horizontales (la comunión y la evangelización). Si uno practica estas cuatro disciplinas espirituales, su vida tendrá fruto para el Señor.

Si usted lucha con deshacerse de malos hábitos o vicios, el primer paso para ser libre de esa esclavitud es recibir el regalo de la vida eterna en Cristo Jesús. Al hacerlo, el Espíritu Santo vendrá a morar en su corazón con el fin de ayudarle, acompañarle, consolarle, y guiarle en el camino de Dios. El Espíritu Santo es poderoso para transformar su vida, pero necesita material con el cual poder trabajar.

El Arma del Espíritu Santo
Si usted comienza a orar, leer y memorizar la Palabra de Dios, juntarse con otros creyentes con los cuales tener comunión y evangelizar, no hay duda de que habrá gozo en su alma y su vida será fructífera para el Señor. La memorización en particular le dará al Tercer miembro de la Trinidad un arma para trabajar en su mente y ayudarle a vivir santa y piadosamente como Dios nos manda.

Si no sabe por dónde comenzar, le animo a memorizar Juan 3:16, el versículo central de todo el Nuevo Testamento. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.
Tomado del libro Daws, por Betty Lee Skinner.