Una Madre que Ora

Por Dolly Martin

Vilma y Armando Pérez se casaron jóvenes con muchas ilusiones de tener varios hijos ya que los dos amaban a Dios y amaban a los niños. Vilma creció en un hogar donde practicaban la religión pero desconocía lo que la Biblia dice de tener una relación personal con Dios a través del Señor Jesucristo. Durante su noviazgo, Armando le explicó a Vilma con la Biblia el mensaje de salvación y la llevó a su iglesia. Vilma escuchó con atención y un día ella tomó la decisión de poner su fe en el Señor Jesús para la salvación de su alma. Con la ayuda de Armando, ella comenzó a crecer en su nueva fe y pronto se casaron.

Al poco tiempo, Vilma quedó embarazada lo cual les llenó de alegría y comenzaron a soñar acerca de la alegría que este niño traería a su hogar. Pero ese gozo se convirtió en tristeza cuando ella comenzó a sangrar e inmediatamente perdió el niño. No entendieron la razón pero su fe en Dios les ayudó a superar esta tragedia. Esperaron un tiempo prudente y Vilma volvió a quedar encinta pero esta vez guardó sus emociones en reserva antes de celebrarlo. No había completado el primer trimestre cuando el embarazo entró en problemas y volvió a perder el bebé en un aborto espontáneo. Esta vez el doctor tuvo que raspar su útero porque el embarazo había llegado a las 8 semanas y estaba más formado.

Vilma volvió a concebir y ahora Vilma estaba bajo la categoría de un embarazo de alto riesgo con muchas medidas de precaución. Gracias a Dios, pudo llevar este embarazo a término y Benjamín nació sanito. Ambos volcaron su amor sobre él y Vilma se quedó en casa para darle toda la atención y el amor a su bebé. Benjamín creció escuchando la Palabra de Dios porque en casa siempre tenían puesta la radio cristiana. Vilma se aseguró de llevarlo a clubes Bíblicos en el vecindario y por supuesto a la Escuela Dominical en la iglesia. En casa, memorizaban versículos de la Biblia y los amiguitos de Benjamín siempre recibían galletas horneadas cuando visitaban su casa. El hogar de los Pérez era el más transitado de toda la cuadra y Vilma se aseguraba de que todos ellos escucharan el Evangelio.

Vilma y Armando querían que Benjamín tuviera hermanitos, pero ella perdió otros tres embarazos así que sintieron que ya no era prudente seguir intentando. Al menos tenían a Benjamín y dieron gracias a Dios por este regalo del cielo. No le faltó nada a Benjamín y cuando se graduó de la secundaria, estaba más preparado que la mayoría de los jóvenes para enfrentar la vida como adulto, tomado de la mano de Dios y con el apoyo de sus padres.

Pero Benjamín pronto comenzó a tomar decisiones que lo llevaron en la dirección equivocada. Sus amistades no eran cristianas, dejó de asistir a la iglesia y comenzó a fumar marihuana. Vivía en otro estado lejos de sus padres, pero ellos seguían pendientes de él, orando para que su hijo regresara a acoger los principios Bíblicos con los que ellos le habían criado. Benjamín siguió este curso el cual finalmente lo llevó a la cárcel por el consumo y la venta de drogas.

La cárcel sirvió para sacudir a este hijo pródigo que volvió a reconectarse con sus padres después de distanciarse de ellos por no querer escuchar sus regaños y amonestaciones. Estaba arrepentido, al menos así lo dijo, y estaba leyendo su Biblia de nuevo. Les aseguró que saliendo de la cárcel su vida cambiaría. Sus padres se regocijaron y confiaron en que Dios estaba respondiendo a sus muchas oraciones.

Pero le fue difícil a Benjamin cambiar su estilo de vida porque volvió al mismo apartamento y a las mismas amistades que no eran personas con una fe en Dios. Por unos años logró mantenerse “limpio” pero el corazón de Benjamín no había cambiado. El seguía confiando en si mismo en vez de Dios para ayudarle con sus problemas emocionales que le llevaron a refugiarse en las drogas. Se mudó a Hawai pero lejos de ayudarle, esto le hundió más en el cieno porque comenzó a cultivar marihuana a gran escala con sus amigos. No tardó en volver a ser capturado y esta vez la condena fue más larga.

Durante todos estos años, Vilma y Armando han permanecido firmes en la fe. No han perdido la esperanza de que Dios está escuchando sus oraciones y está obrando en la vida de Benjamín.

Por años, Vilma ha tenido un grupo íntimo de mujeres que la han apoyado en estudios Bíblicos y oración. La oración de Vilma para Benjamín ha sido Colosenses 1:9-14 que comienza, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Los Pérez están en sus años 70 y aun no han visto a su hijo pródigo regresar totalmente al Señor pero siguen creyendo que el Señor tiene la situación en Sus manos y Él tiene la última palabra. Si usted los ve, ambos sirven al Señor con alegría y paz. Los amigos de la infancia de Benjamín a veces visitan a los Pérez y les agradecen la influencia positiva que fueron en sus vidas. Muchos de ellos están sirviendo al Señor fielmente con sus familias y esto alienta a Vilma a seguir orando por su hijo pródigo. El último capítulo de la historia de Benjamín no se ha escrito todavía, pero ella confía que el Señor ha obrado y seguirá obrando en la vida de su hijo. Vilma es una madre de fe, una madre de oración, una madre digna de imitar. ¡Feliz día de las Madres!