Un Padre Involucrado

Por: Dolly Martin

Andrés, de 11 años era parte del equipo de carrera de su escuela y necesitaba ir al colegio para practicar. Su padre, Otoniel le llevó y decidió esperar en el auto durante la práctica y observar a su hijo en vez de dejarlo y regresar dos horas más tarde cuando hubiera terminado. Otoniel ama mucho a sus hijos Andrés y su hermana mayor, Myra. “Soy un papá que se queda en casa y trabajo cuando sea necesario hacerlo” dijo Otoniel. Siendo un agente de bienes y raíces le ofrece a Otoniel la oportunidad de fijar sus propios horarios y trabajar mayormente desde la casa. “Yo cocino y Leslie limpia. Es el trato que hemos hecho y funciona muy bien para nosotros” dijo.

Con mucho orgullo Otoniel me mostraba la foto de su hijo siendo admitido a la sociedad de honor de su escuela. Myra, de 15 años también es una estudiante ejemplar con calificaciones sobresalientes y una pasión por servir a su amado Señor y Salvador Jesucristo. Otoniel ha estado íntimamente involucrado en la vida de sus hijos desde su nacimiento. Supervisa el trabajo escolar de ambos niños y les ayuda con sus tareas cuando es necesario diciendo: “Yo amo a mi familia. Son lo más importante en mi vida”.

El papá de Otoniel fue un buen esposo y proveedor para la familia, pero su prioridad era el trabajo dejando poco tiempo para invertir en la vida de Otoniel y sus hermanos. Su padre había sido enseñado que el papel principal del padre es ser el proveedor y que la esposa es la que debe encargarse de criar a los hijos.

El padre de Otoniel no estuvo presente para escuchar sus temores, sus dudas o para ofrecer una palabra de ánimo cuando se sentía fracasado. Su madre era super cariñosa y muy atenta a las necesidades de sus hijos, pero su amor no llenó el vacío que sintió Otoniel por la falta de su padre. El vacío que experimentó Otoniel le llevó a tomar decisiones no muy sabias en su juventud y él decidió que no quería eso para sus hijos.

A Cargo de la Educación Formal
Según Gálatas 4:2, el padre es responsable por la educación de su hijo ya sea con una escuela formal o por medio de tutores en casa. Dice la Escritura que el niño “está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre”. El padre no puede saber cuándo su hijo estará listo para graduarse si no está involucrado en la enseñanza, supervisando lo que su hijo ha aprendido y decidiendo si tiene la madurez para comenzar su carrera u oficio.

El archienemigo de todo ser humano, el diablo, se dedica a tratar de “robar, matar y destruir” (Juan 10:10) a la familia y una de sus herramientas más efectivas es dividir a los padres de sus hijos. Algunos padres recurren a las escuelas, los deportes, los aparatos digitales o incluso las iglesias para criar a sus hijos. Pero Dios le pide al padre que sea él que se encargue de criar a sus hijos en el temor y amonestación del Señor. Puede usar organizaciones u aparatos para ayudarle a cumplir con esta tarea, pero siempre debe mantenerse involucrado en el proceso para asegurarse de que el corazón de su hijo se mantenga sano.

A Cargo de la Educación Espiritual
El Padre Celestial también instruye a los padres terrenales a que se hagan cargo de la instrucción espiritual de sus hijos. Deben enseñar a sus hijos la Palabra de Dios para que la siguiente generación sepa las maravillas que Dios ha hecho a lo largo de la historia de la raza humana para salvar al hombre de sus pecados. Los niños deben escuchar primero en casa, luego en la iglesia, las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús. El legado más importante que sus hijos recibirán de usted es la herencia espiritual, la cual aprenden mayormente a través de la observación. Su ejemplo de vivir una vida recta, temerosa de Dios y obediente a los principios de la Palabra de Dios habla más que sus palabras.

El Señor es su ayudador en este proceso. Él dice en Malaquías 4:6, “Él hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres…”. Acérquese al Señor para recibir de Él la sabiduría, dirección y fortaleza que usted necesita para ser un padre exitoso, un padre que guía a sus hijos en los caminos del Señor.