“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo…”

Por: Miguel Jacinto

"Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo…" Romanos 13:7

Mi abuelita materna, Rosa González, nació el 6 de Julio de1923, en San Salvador, El Salvador. Rosa se casó con el señor Lorenzo Asencio y juntos procrearon dos hijos y ocho hijas. Rosa se mudó a los Estados Unidos en el año 1982 a la ciudad de Oxnard, California. Luego se movió a la ciudad de Abilene, Texas en 1986 hasta el 9 de Abril de 2019, y donde sus restos permanecen. Rosa ha ido al encuentro con sus padres y su hijo Julio Asencio ya fallecidos. Le sobreviven sus 8 hijas y un hijo, 38 nietos, muchos bisnietos y tataranietos. Damos gracias a Dios por la vida de esta guerrera de oración, mujer, madre y adoradora del Altísimo. Siempre estará en nuestros corazones y un día le veremos nuevamente en los cielos para estar juntos por la eternidad.

El apóstol Pablo exhorta a los Romanos diciendo: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. Dios espera que cada creyente obedezca las autoridades terrenales que Él ha puesto para guiarnos y enseñarnos el camino recto. Una de las autoridades que Dios puso en mi vida fue mi abuelita materna. Desde muy temprano en su vida sufrió la perdida de su madre y el abandono de su padre. Una tía suya la llevó a servir a una familia acomodada siendo una adolescente. Sufrió muchas privaciones y apenas logró estudiar hasta el tercer grado.

Pero a pesar de su precaria niñez y adolescencia nunca dudó de su capacidad para salir adelante. Recuerdo que mi madre Lucy cosía ropa por docenas para que ella fuese a venderlas. Con el tiempo llegaron a tener una nutrida clientela. Fue entonces cuando extendió su negocio a ropa intima para damas y caballeros y perfumería. Mi madre se vino a los Estados Unidos y le enviaba una mensualidad, la cual mi abuela usaba para pagar la renta de la casa y agrandar su próspero negocio.

Con ella aprendimos, mis hermanas y yo, el arte del negocio durante las mañanas, y por la tarde asistíamos a la escuela. Los fines de semanas solamente mi hermana Sonia le ayudaba en el negocio, mientras que mi hermana menor y yo quedábamos en casa haciendo limpieza, lavando la ropa, además de cocinar la cena para cuado ellas regresaban. Ella siempre nos mostró amor, carácter, respeto y espiritualidad. Los domingos asistíamos a la iglesia durante las mañanas y por las tardes. En casa supervisaba que hiciésemos las tareas escolares todas las noches.

Mi abuelita Rosa merece todo tributo y honor por infundirnos amor a Dios, respeto a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Su vida produjo mucho fruto en nuestras vidas que perdurará por toda la eternidad. Mi madre Lucy es un gran ejemplo de lucha y perseverancia heredadas de su madre. Alabo a Dios por estas dos grandes madres que puso en mi vida para forjar mi vida. Que Dios les premie con bellas y grandes coronas allá en los cielos. Te amamos madre mía. Y a ti abuelita Rosa pronto estaremos contigo en tu hogar mas allá del sol. !!Feliz Mes de Las Madres!!