Los Primeros Cinco Años

Por: Dolly Martin

Mi esposo y yo acabamos de celebrar 27 años de matrimonio y sentimos que cada año es mejor que el anterior. Nos entendemos mejor, nos aceptamos, trabajamos en equipo y nos gozamos en ser siervos del Señor para que Él cumpla Sus propósitos a través de nosotros.

Sin embargo nuestro matrimonio no siempre ha sido tan placentero. Los primeros cinco años fueron muy tumultuosos y tuvimos que luchar duro para llegar a donde hoy nos encontramos. Nos desvelamos muchas noches, derramamos cantidad de lágrimas y por poco nos dimos por vencidos. Si no hubiera sido por la ayuda del Señor, nuestro matrimonio se habría estrellado en las rocas del divorcio.

Una Mala Comunicación
Uno de los problemas principales fue una mala comunicación entre nosotros. No sabíamos hablarnos sin ofender el uno al otro. Por ejemplo, cuando yo preparaba la cena después de un día largo de trabajo, veía que Ricardo estaba descansando en el sofá leyendo o jugando un video juego. Eso me enfurecía porque yo no tenía el lujo de descansar. Pero en vez de expresar mi frustración con palabras amables, guardaba mi enojo y le trataba fríamente. El, pobrecito, ni cuenta se daba de lo que yo estaba sintiendo. Asumí, erróneamente, que el tenía que saber lo que yo estaba pensando y que debería ofrecerse a ayudarme.

Me llevó años aprender que a él le encanta ayudarme en la cocina y solo tengo que pedirle y él deja todo lo que está haciendo para darme una mano. Incluso le encanta lavar los trastes conmigo después de la cena. Mi falta de comunicación causó angustia innecesaria por muchos años.

Por su parte, Ricardo se frustraba y se enojaba conmigo cuando yo le preguntaba acerca de alguna decisión que había tomado para nuestra familia. Él lo tomaba como crítica y sentía que estaba dudando de su liderazgo. En su mente, él había estudiado un problema desde todos los ángulos y había llegado a la mejor decisión y cuando yo le hacía preguntas se ponía a la defensiva pensando que yo no respetaba sus decisiones.

Le llevó varios años entender que yo solo hacía preguntas para entender lo que estaba pensando y los razonamientos que le habían llevado a tomar tal o cual plan de acción. Siendo una periodista, parte de mi trabajo es entrevistar a las personas y las preguntas son esenciales para llegar a entender lo que mi invitado quiere compartir. Era normal para mi hacer muchas preguntas pero en cambio era frustrante para él.

“Busco Entendimiento”
Por algún tiempo dejé de hacerle preguntas pero eso me llenó de tristeza porque en lugar de profundizar nuestra relación, se estaba volviendo más superficial. Al fin, después de muchas discusiones al respecto, Ricardo logró entender que mis preguntas no eran porque dudaba de él, sino eran para conocerlo mejor. Acordamos que usaría la frase “busco entendimiento” cada vez que hacía preguntas y él aprendió a ser menos defensivo. Esa frase significaba que me interesaba saber todo lo que había estudiado o analizado acerca del tema que estábamos tratando a fin de celebrar su sabiduría y unirme a él. No siempre he estado de acuerdo con sus decisiones pero escuchar sus razonamientos me ayuda a respetarlo y dejar los resultados en manos del Señor.

Ninguno de los dos quisiéramos volver a vivir los primeros cinco años de matrimonio pero la verdad es que esos años fueron necesarios para llegar a donde estamos hoy. Tuvimos que luchar, orar mucho, pedir consejos de amigos, leer diversos libros sobre el matrimonio cristiano e incluso asistir a conferencias matrimoniales (las cuales fueron de MUCHA ayuda) para resolver nuestras diferencias.

Jesús en el Centro
Repito que sin la ayuda del Señor, nunca hubiéramos sobrevivido. El Señor fue el que nos guió día a día, calmando las tensiones cuando estábamos airados, dándonos paciencia el uno para con el otro y abriendo nuestras mentes para entender el meollo de nuestros desacuerdos. Dice en Eclesiastés 4:12, “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Si usted no tiene al Señor como el centro de su vida personal y la de su matrimonio, es muy difícil gozar de una relación de pareja donde hay respeto mutuo, apreciación, amor y paz. El primer paso para la sanidad de su matrimonio es que usted se rinda a Jesucristo como su Salvador y Señor. Él le ayudará a salir del hoyo en donde se encuentran.

Si ya conoce al Señor, aférrese a Él con todo su corazón y ore mucho por su cónyuge. Dios no puede obligarle a cambiar, pero Jesucristo le llevará de la mano para que encuentren la ayuda que necesitan para salir adelante. Existen muchas conferencias matrimoniales este mes. Le animo a que haga planes para asistir a una. En la página dos de esta edición verá información acerca de la conferencia matrimonial dirigida por Daniel y Eileen López. Yo estaré allí y espero verle.