La Independencia Familiar es una Bendición y un Mandato Divino

Por: Miguel Jacinto

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Génesis 2:24 (RVR1960)

A partir del juicio de la Torre de Babel, las personas fundaron ciudades-estados que al pasar los años, y al aumentar sus poblaciones se hicieron poderosos y conquistaron a otros estados menores o mas débiles para esclavizarlos.  Muchos países aun permanecen en servidumbre, pero países como México y Centroamérica, por ejemplo, obtuvieron sus independencias de la corona española hace mas de un centenario de años. Y al igual que la gran mayoría de las naciones de Latinoamérica son estados independientes, libres y soberanos para elegir sus propias constituciones, instituciones, y gobernantes que rigen a cada nación.  

    Todas las naciones están constituidas por personas que forman núcleos familiares.  La familia, entonces, se convierte en un órgano vital que afecta el buen o mal funcionamiento de toda una nación. Cuando la familia es disfuncional, la nación es caótica. Por esta causa, Dios ordena principios físicos, morales y espirituales que evitarán que las familias sean destruidas y por ende las naciones sean preservadas. 

    Un principio bíblico de gran importancia es la independencia de cada familia. Desde el principio de la creación, Dios ordenó al hombre a separarse de sus padres para formar un nuevo núcleo familiar capaz de autogobernarse y autosostenerse.  Esto quiere decir que el varón asume la responsabilidad de suplir el sostenimiento material, moral y espiritual de su propia familia. Los padres deben cortar totalmente el cordón umbilical de ambos cónyuges para que comiencen una nueva familia. Cuando los padres interfieren con el desarrollo de la nueva familia están atrofiando el modelo bíblico que Dios quiere usar poderosamente en la sociedad. 

    Aunque existen programas del gobierno que permiten sufragar ciertas necesidades, las familias deben usar estos servicios con mucha cautela y solamente en ocasiones de extrema necesidad siempre buscando salir lo antes posible de la asistencia pública.  Dios se ha comprometido a suplir las necesidades básicas de cada familia que le ama y obedece sus principios para esta vida y la eternidad. Que la gracia y la sabiduría del Todopoderoso Dios sean derramadas sobre cada varón y mujer para proteger el modelo bíblico del núcleo familiar. Solamente así tendremos familias fuertes que se vean reflejadas en el bienestar de nuestros pueblos y naciones. !Felicidades México y Centroamérica en el mes de las fiestas patrias!