El Patriotismo es una Virtud Piadosa

Por: Miguel Jacinto

El gran teólogo de antaño Tomas de Aquino consideraba que el patriotismo era una extensión de la piedad. En su escrito La Virtud de la Piedad de Aquino escribe: “Muchos hombres no han dudado, a lo largo de la historia, en entregar su vida, en sentido literal, por amor a su patria. Se trata de una tendencia muy arraigada en personas virtuosas que saben valorar su propia vida y todo aquello que la ha hecho posible” (J. A. Senovilla García, La virtud de la piedad en Santo Tomás de Aquino).

En la actualidad hay muchas personas que mal interpretan la palabra patriotismo confundiéndola con el nacionalismo. El patriotismo es amor y lealtad a la patria y a todo lo que representa. El nacionalismo es una actitud destructiva y nociva que resulta de la creencia que una nación en particular es superior a todas las demás. El patriotismo es honroso a los ojos de Dios y a la sociedad. El nacionalismo es condenado por Dios y la sociedad.

Dios eligió a la nación de Israel para que cumpliese una tarea especial. Después de liberarlos de la esclavitud de Egipto les prometió una tierra donde fluirían leche y miel. La tierra, para los israelitas, ocupó un lugar importante en su fe y en su esperanza. El exilio no hizo sino avivar el aprecio de los judíos por su patria: “A orillas de los ríos de Babilonia estábamos sentados y llorábamos, acordándonos de Sión” (Salmo 137:1). Era la “tierra prometida” por Dios a su amado y escogido pueblo.

Jesús tuvo sentimientos hacia el pueblo de Israel, al que perteneció, y hacia Nazaret, donde había crecido y trabajado. Él amó a esta patria con todo el corazón. Lucas relata que al final de su vida aquí en la tierra, ante la vista de Jerusalén desde el Monte de los Olivos, al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella: ¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos (Lucas 19: 41-42). Jesús amaba a aquella ciudad, a pesar de que ella había rechazado su mensaje.

Dios ama y honra a todas las naciones de la tierra que Le aman y Le sirven. Jesús nos envía a llevar el mensaje de salvación y vida eterna a todas las naciones (Etnias) de la tierra. El cuidado de la naturaleza del país, la apreciación por sus pueblos, al igual que el carácter de las personas, el conocimiento de la historia, la literatura y el arte, son parte de ese patriotismo sano. Que Dios nos ayude a honrar, bendecir y engrandecer nuestras naciones con el mensaje del Evangelio. Celebremos el 4 de julio como lo hacemos con nuestras fiestas patrias, pues esta es nuestra segunda patria, aguardando la esperanza bienaventurada de nuestra patria celestial.