Dios hace cosas nuevas en y por nosotros.

Por: Miguel Jacinto

“No os acordéis de las cosas pasadas… He aquí que yo hago cosa nueva…” (Isaías 43:18-19)

El 2020 pasará a la historia como un año muy difícil, duro, triste y tormentoso para muchos de nosotros. La pandemia del Covid-19 nos arrebató familia, amigos y vecinos. Muchos experimentamos en carne propia la maldad e impiedad de ese virus. Sin embargo, no todo ha sido malo. Para muchos de los que confiamos en un Dios soberano, nuestro presente y lo porvenir resulta mejor y glorioso a lo que ya hemos vivido. Dios continúa obrando en y por cada uno de sus hijos. Dios trabaja en nosotros para que nos parezcamos más a Su Hijo. Nuestro Padre Celestial hace cosas nuevas en nosotros.

No Recordar el Pasado
En el libro de Isaías, Dios le dice al pueblo de Israel que no sigan recordando el pasado (Isaías 43:18). Lo que ya sucedió deben dejarlo atrás. Dios les dice que vivir o recordar el pasado esclaviza y paraliza sus vidas. Les quita la oportunidad de seguir avanzando a un nuevo día y una nueva esperanza. Dios continúa diciendo a Israel: “Yo, yo soy el que borró tus rebeliones por amor a mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25). Si Dios es capaz de perdonar y borrar toda la maldad y pecaminosidad de Israel y la nuestra, entonces ¿por qué seguir empeñados en recordar nuestro pasado? Soltemos esa carga para ser liberados totalmente.

Un Camino Nuevo
Luego Dios añade: “He aquí que yo hago cosa nueva…” (Isaías 43:19). Dios quiere que Israel se concentre en lo nuevo. Dios les asegura: “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19). Israel necesitaba mirar hacia lo que Dios haría por ellos. El desierto es un lugar confuso y peligroso donde la gente muere dando vueltas en círculos, tal y como le sucedió a la primera generación de israelitas que salieron de Egipto. Ellos se quejaron, se lamentaron y tentaron a Dios con su falta de fe en Él. Dios quiere que abramos nuestros ojos espirituales para ver lo nuevo que Él está haciendo en nuestras vidas y a nuestro alrededor. Él hará un camino y nos guiará a ríos de agua fresca en el desierto de nuestras vidas.

Querido amigo, un nuevo año está comenzando, y tenemos la oportunidad de iniciar una nueva etapa en nuestras vidas. Comience memorizando lo que el apóstol Pablo escribe: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Le invito a hacer la siguiente oración: “Padre Eterno, vengo hoy a ti para pedirte que perdones todos mis pecados. Me arrepiento de todo pecado. Límpiame con la sangre de Jesucristo, tu Hijo. Le recibo como Señor y Salvador personal. Dame vida eterna. En el nombre de Jesús. Amen”. ¡Feliz Año Nuevo 2021!