Por qué amo a America

Por Dolly Martin

En los medios sociales he visto cantidad de preciosas fotos de mis amigos y sus familias todos vestidos de playeras patrióticas apoyando a sus países de origen durante los partidos de la Copa Mundial 2018. Me he gozado viendo la unidad familiar y el entusiasmo con el que cada uno muestra su lealtad y devoción a la madre patria al apoyar su selección en estos partidos. Al ver el entusiasmo de mis amigos me entró el deseo de apoyar a una selección, ¿pero cual? Aunque mis padres son de Argentina, yo nací en Estados Unidos. ¿Voy por Argentina o voy por Estados Unidos?

Cuando era niña, mi padre nunca se cansaba de contarme la historia de por qué dejó Argentina y que sucedió cuando llegó a Estados Unidos. El creció en el campo porque su padre era agricultor y mi padre trabajó en las viñas de Mendoza desde una temprana edad ayudando con la siembra y la cosecha de las uvas. Sus padres no eran ricos pero el pan no les faltaba en la mesa. Sin embargo, mi padre soñaba con tener la oportunidad de salir adelante y mejorar su nivel económico. Por mas duro que él trabajara, no hallaba manera de salir adelante. Papá leía revistas de Estados Unidos, hablaba mucho con la gente y aprendió que allá en America existía la posibilidad de subir la escalera del éxito económico. Él quería una mejor vida para él y para su familia y no dejaba de soñar y planear la manera de ahorrar suficiente dinero para lograr llegar a la “Tierra de las Oportunidades”.

Cuando terminó el servicio militar, Dios abrió la puerta para obtener una visa y mi abuelo le prestó dinero para comprar el boleto de avión. Todos sus amigos pensaron que estaba loco e incluso mis abuelos pensaron que nunca volverían a verlo. Pero Dios estaba con él y a los pocos días de llegar a Houston, logró su primer trabajo como ayudante de mesero en un hotel prestigioso. No sabía hablar inglés pero se empeño en aprenderlo. Cada día llevaba una tarjeta en blanco en el bolsillo de su camisa y cuando escuchaba una palabra que desconocía, la escribía junto con la traducción al español. Su meta era aprender 10 palabras nuevas cada día. En la noche, las repasaba y memorizaba. Al poco tiempo sabía suficiente inglés para ser promovido a mesero.

Trabajó largas horas y siempre se ofrecía trabajar extra si estaban cortos de meseros. En parte era porque vivía solo y no tenía otra cosa que hacer en las tardes mas que regresar al solitario cuarto que estaba alquilando. Pero también quería pagarle a mi abuelo lo más pronto posible el dinero que le había prestado para el pasaje. Incontables veces papá me contó como logró en muy poco tiempo pagar a mi abuelo y luego comprar un auto. Ambas cosas le hubieron llevado muchisimos años lograrlo en Argentina, pero él encontró que Estados Unidos realmente es y sigue siendo la “Tierra de las Oportunidades.”
Papá se enamoró de Estados Unidos y le escribió a todos sus amigos y primos en Argentina convenciéndoles de que se vinieran. Muchos lo hicieron y ahora tengo a cientos de tíos y primos aquí en Houston que siguieron el camino forjado por mi papá. Él regresó muchas veces a visitar a Argentina pero nunca regresó a vivir allí. Incluso tan pronto como pudo, se hizo un ciudadano y nunca dejó de amar al país que le dio mucho mas de lo que él había soñado.

Yo he vivido en este país toda mi vida menos un año que salí de misionera a España y cuando regresé a Estados Unidos, lloré de alegría. Los Españoles me trataron muy bien y me encantó el bello país con sus castillos, su acento peculiar y sus deliciosos platos como la paella, la tortilla de patatas y el pulpo a la gallega.

Pero España no ofrece las mismas oportunidades económicas que mi amado país ofrece a todos los que llegan aquí. Muchos de los jóvenes no consiguen trabajo y los pocos que tienen la fortuna de encontrar uno, son esclavos de ese trabajo sabiendo que no tienen la opción de renunciar porque sería difícil o imposible encontrar otro. Los costos de vida son extremadamente altos por lo que es difícil para los jóvenes formar sus propios hogares. Muchos de ellos tienen que esperar hasta 10 años para casarse por falta de fondos.
Vivir en España me dio una mayor apreciación por Estados Unidos donde los trabajos abundan y uno puede ahorrar dinero para lograr sus metas en la vida. Doy gracias a Dios por este país que abrió sus puertas a mi padre hace mas de 60 años y sigue siendo la “Tierra de las Oportunidades” para miles de personas que emigran aquí cada año.

Desafortunadamente, por primera vez en tres décadas el equipo masculino de EEUU no calificó para el mundial por lo que no puedo apoyarles. Sin embargo, este cuatro de julio, orgullosamente pondré mi bandera de Estados Unidos en frente de mi casa para declarar que yo amo a este país que acogió a mi padre y que ha sido muy bueno conmigo. Dios nos manda en Jeremías 29:7, “Busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad” (NVI). Si este país ha sido bueno con usted, le invito a orar por el, y mostrar su gratitud izando la bandera de las barras y las estrellas.

¡¡Dios bendiga a Estados Unidos!!