La Muerte es Vencida

Por: Dolly Martin

Los doctores diagnosticaron a Raquel López Aguilar con doble neumonía y la enviaron a casa con una fuerte dosis de antibióticos. Pero en vez de mejorar, su condición empeoró. Su lengua se puso negra y su orina parecía café negro. Raquel y su esposo, Carlos, son voluntarios de Radio Amistad. Carlos es fotógrafo y nos ha bendecido tomando fotos en varios eventos de la radio.

Carlos llevó a Raquel de nuevo a emergencia y esta vez le hicieron más estudios y encontraron que tenía cáncer en etapa avanzada en varios órganos incluyendo sus pulmones. Además tenía una cantidad de coágulos de sangre esparcidos por todo su cuerpo y si uno de ellos lograba desprenderse, le daría un ataque de corazón. Los médicos le avisaron a la familia que sus días estaban contados.

Raquel y Carlos, junto con su hija Leah de 13 años, son una familia muy amada por todos los que los conocemos. Siempre que hay una necesidad en la obra del Señor, son los primeros para anotarse. Ya sea preparando almuerzos para una actividad en la iglesia, sirviendo como consejeros en el campamento de niños, o tomando fotos, siempre están listos para servir.

Cuando salió la noticia de que Raquel se estaba muriendo, la sala de cuidado intensivo del hospital se llenó de gente. Las enfermeras se extrañaron al ver la multitud de visitas que llegaron a visitar a Raquel. Aunque estaba con mucho dolor y tenía puesta una máscara de oxígeno, recibió a cada uno con gratitud y una sonrisa. Cuando las enfermeras le preguntaron sus últimos deseos, ella dijo, “Quiero estar rodeada de mi familia”. Después de saludarla, pasé a la sala de espera para pasar un rato con sus familiares y amigos mientras esperábamos que la movieran a un cuarto privado. Todos estábamos atónitos de que Raquel, con solo 46 años, estaba en el lecho de la muerte. Nos ayudó estar allí juntos para consolarnos mutuamente y animarnos.

Me imagino que fue igual para los seguidores de Jesús. Sus fieles segidores estaban al pie de la cruz llorando juntos mientras miraban atónitos al rostro desfigurado y el cuerpo sangriento del Señor al que unos días antes la multitud había aclamado diciendo, “¡Hosanna al Hijo de David! ¡¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas”! (Mateo 21:9). Es increíble como los líderes religiosos por medio de su artimañas lograron que la misma multitud gritara unos días mas tarde “¡Crucifícale! ¡Crucifícale”!

Los discípulos no entendieron que este era el plan de Dios para redimirnos del castigo por nuestros pecados. En Su gran amor por usted y por mi, Dios pidió a Su Hijo, Jesús, que se ofreciera como sacrificio, una sola vez por toda la humanidad para darnos la opción de creer en Jesús para la salvación. Jesús, sabiendo de antemano el dolor, el rechazo, y la soledad por la que pasaría, no se negó a cumplir la voluntad del Padre porque además de amarnos, Él también deseaba restaurar la comunión que Él había perdido con el hombre cuando Adán y Eva pecaron.

Una vez que Jesús cumplió con todo lo que el Padre le había pedido, dijo “Consumado es” y entregó Su espíritu. Sus discípulos no lo entendieron y quedaron desconsolados. Se reunieron en el aposento alto donde habían celebrado la última cena con el Señor y trataron de entender lo que había sucedido, pero no podían. Ellos nunca imaginaron que su héroe iba a morir y no sabían que hacer ahora con sus vidas. Habían pasado tres años aprendiendo del que pensaron que era el Mesías y ahora estaba muerto.

Sin embargo, para su asombro, tres días más tarde el Señor resucitó y apareció no solo a los 12 sino a una multitud de 500 personas. El triunfó sobre la muerte como dice en 1 Corintios 15:55-57, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

Adoramos a un Cristo vivo y por Su victoria ya no necesitamos temer a la muerte. Jesús dijo en Juan 11:25, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. ¿Ha creído en Jesucristo como su Salvador? Si no, este es el día de salvación para usted. Al poner su fe en Jesucristo, Dios le libra del castigo porque Su Hijo ya pagó por sus pecados. Cuando usted muera, entrará a gozar de Su presencia para toda la eternidad.

Raquel ya está allí, gozándose con su Señor. El sábado, 16 de marzo entró por las puertas del cielo y fue recibida por el Señor al que tanto amó y sirvió. La extrañamos pero pronto la alcanzaremos y estaremos juntos para nunca más ser separados. Espero que usted sepa con absoluta seguridad que estará allí también. Si tiene dudas, por favor, llame a la difusora y nos dará gusto hablar con usted acerca de como tener esta seguridad.