El Higo Escondido

Por Dolly Martin

El año pasado compré una higuera para remplazar la que había gozado por más de 20 años antes que se muriera. Las instrucciones que me dieron fueron de mantener el árbol limpio de todo fruto por dos años con el fin de que desarrollara un fuerte sistema de raíces. El primer año, con mucho dolor en mi corazón, obedientemente quité todos los higos a medida que iban saliendo. La variedad que compré se llama “Texas Everbearing” (Texas Siempre Produciendo) y como su nombre indica, produce fruto continuamente durante seis meses del año.

La variedad que había tenido antes se llamaba “Celeste” y me daba magníficos higos pero solo durante dos a tres semanas al año. ¡En su temporada más productiva esa higuera me daba hasta 200 higos por día! Aunque me encanta comer este fruto, es imposible comer tantos higos por lo que pude regalar muchos de ellos, hice mermelada y congelé otros. Me emociona tener esta nueva variedad porque voy a poder gozar de los deliciosos higos por muchos meses en vez de ser inundada de una enorme cosecha en un solo mes.

Al principio de este año, no tuve la misma fortaleza para limpiar los higos como la tuve el año pasado. Incluso fui al Internet para investigar si las instrucciones que me habían dado eran correctas. Todo lo que leí afirmó que era necesario quitar el fruto los primeros dos años para que mi higuera concentrara toda su energía en desarrollar sus raíces. Yo quiero que este árbol sea fuerte por muchos años así que una vez más me armé de fortaleza para salir a mi huerta y quitar todos los higos del árbol.

Sin embargo, no he sido tan consistente este año como lo fui el año pasado y me he olvidado de seguir limpiando la higuera ya que continuamente sigue produciendo más higos. El verano en particular fue muy caliente y no pasé tanto tiempo en mi huerta por lo que algunos higos comenzaron a madurar sin que me diera cuenta.

La semana pasada había tenido un día muy estresante y estaba con mis ánimos muy bajos cuando llegué a casa después del trabajo. Como lo hacemos siempre, mi esposo y yo nos sentamos en el sofá para conversar un ratito antes de comenzar las actividades de la tarde. El trató de animarme pero seguía melancólica así que fui a mi despacho para tener un tiempo a solas con el Señor. Leí un libro devocional que estaba sobre mi escritorio el cual hizo alusión al Salmo 73. Decidí leer todo el Salmo y cuando llegué a los versículos 23-24 el Señor me habló y levantó mi espíritu como solo Él lo puede hacer. Dice, “Sin embargo, yo siempre estoy contigo; Tú me has tomado de la mano derecha. Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria”. (LBLA)

Vino a mi mente la imagen de una niña pequeña cuya madre la tiene firmemente tomada de la mano al cruzar una avenida peligrosa. Esa niña no tiene de que preocuparse porque su madre (mucho mas sabia y fuerte que ella) tiene todo bajo control. Me relajé por completo sabiendo que si Dios me tiene de la mano, no tengo de que preocuparme. En cuestión de minutos, el Señor me había levantado del lodo cenagoso y había puesto en mi boca nueva canción, alabanza a Su nombre como dice el Salmo 40:1-3.

El otoño al fin había llegado a Houston asi que salí a caminar por mi huerta antes de comenzar a preparar la cena. Derechito en frente de la puerta esta mi pequeña higuera en el centro de mi huerta de árboles frutales. De repente di un suspiro porque vi escondido en la higuera un enorme y suculento higo totalmente maduro. No podía creerlo. ¿Cómo pude haberlo pasado sin percibirlo? ¿Cómo sobrevivió sin que se lo comieran las ardillas o los pájaros? Sentí que Dios me lo había guardado para este día y esta hora con el fin de hacer hincapié en el mensaje que acababa de darme de que Él tiene todo bajo control. Casi llorando de alegría, lo tomé, dí gracias a Dios por este regalo del cielo y me lo comí. Era el higo más dulce y delicioso que había probado en muchos años.

Al llegar el día de Acción de Gracias, es fácil pasar por alto las cositas pequeñas por las que podemos dar gracias a Dios. Estamos rodeados de regalos y bendiciones del Señor pero que día con día pasamos sin percibirlas (como yo lo hacía con ese higo creciendo en mi arbolito). Tomemos tiempo este mes para abrir nuestros ojos y mirar a nuestro alrededor todo lo que el Señor nos ha dado para nuestro deleite y beneficio. Tal vez le tenga una linda sorpresa como yo la tuve. ¡Feliz Día de Acción de Gracias!