Dios, el Diseñador

Por: Dolly Martin

Cuando tenía 13 años, tomé un curso de economía domestica en la escuela donde me enseñaron la costura. Mi maestra era muy paciente y hábil para enseñar a todas nosotras jovencitas que entramos en la clase sin saber enhebrar una aguja. Al final del curso habíamos hecho varias prendas de ropa y esa habilidad ha quedado latente en mi por muchos años hasta hace unos meses cuando de repente todos nos vimos con más tiempo libre en casa debido al corona virus.

Fui a la tienda de telas para curiosear y ver si pudiera encontrar un patrón de vestido fácil siendo que no había cocido un vestido en décadas. Encontré uno que me gustó y parecía ser un excelente patrón para comenzar porque pedía tela elástica y no tenía cremallera. Luego encontré una tela de algodón que me gustó mucho y volví a casa muy emocionada. Ese primer vestido no salió perfecto, pero me dio la confianza que necesitaba para seguir explorando patrones y telas que me gustaban.

Escogí un segundo patrón de vestido mas avanzado y el producto final fue satisfactorio aunque me llevó tres veces más tiempo que el primer vestido. Siendo un poco impaciente, decidí volver a usar el primer patrón para hacer otros dos vestidos de tela elástica con el fin de terminarlos antes de la llegada de invierno. Aunque la mayoría de las telas de elástico son de poliéster lo cual no me gusta porque no deja a la piel respirar, encontré dos telas lindas de algodón y me las traje a casa. Hice unos leves cambios al patrón para que el segundo vestido no sea exactamente igual que el primero con este patrón. Salió muy lindo y lo terminé en unos tres días.

Al comenzar el tercer vestido, ya se me habían agotado las ideas de cómo cambiar el patrón para que no fuera idéntico a los otros dos. Si fuera yo una modista profesional, con años de experiencia, no hubiera tenido este problema, pero no lo soy y me estanqué. Mientras meditaba en este problema, vino a mi mente el hecho de que Dios es divino costurero (Creador) y que los seres humanos somos hechura suya.

Aunque todos compartimos elementos similares, no hay dos personas iguales. Aun gemelos que nacen del mismo huevo (como mi hermana y yo) son diferentes en personalidad, en destrezas, y aun en sus rasgos físicos. El Señor nos ha creado a cada uno con un diseño único y Él se deleita con Su obra de arte. Ninguno de nosotros es “fallado” porque el tiene un propósito aun para aquellos que nacen con lo que el mundo llama “defectos”. Personas que nacen sin extremidades, como Nick Vujicic, con un retraso mental o cualquier característica que los hace diferentes a lo “normal” son parte del plan divino de nuestro sabio Creador que no comete errores. El crea a cada uno con un propósito único y luego tira el molde.

Dios nos ama como somos y desea tener una relación intima con nosotros. Envió a Su único Hijo, Jesucristo, al mundo para redimirnos de nuestros pecados y disfrutar una comunión eterna con todo aquel que lo recibe como su Salvador. Somos supremamente valiosos para el Señor quien dio Su vida por amor a los que éramos Sus enemigos.

Tal vez usted lucha con su auto estima y siente que no tiene valor o que su vida no tiene propósito. Le invito a considerar lo que Dios dice en Efesios 2:10, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. El Señor no solo lo creó, sino que lo creó con un plan y un propósito los cuales Él ideó antes de la fundación del mundo.

Usted no es un accidente ni es un error. Usted fue cuidadosamente creado por Aquel que le ama y desea que viva con Él en Su casa por toda la eternidad. Allí, le premiará por todo lo que hizo mientras estaba en esta tierra y usted será uno de Sus trofeos que Él mostrará a otros y hará alarde de usted delante de todos cuando reparte los premios. Jesucristo dijo, “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón (o premio) conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Puede comenzar ahora a disfrutar del plan divino para su vida al recibir a Jesucristo como su único Salvador. El desea darle una vida nueva con una mente renovada y sellada con Su Espíritu para mostrar al mundo que usted le pertenece a Él. No deje pasar este regalo que el Padre Eterno le ofrece hoy.

Después de meditarlo y orar para que Dios me iluminara acerca de cómo variar el diseño de este tercer vestido, encontré la solución y pude terminarlo. Este vestido me llena de gratitud al Señor porque me recuerda lo especial y única que soy para Él. En este mes de acción de gracias, recuerde que usted también es muy valioso, amado y atesorado por nuestro Dios.