Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre…

Por: Miguel Jacinto

"Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos". Salmos 105:1 (versión Biblia de las Américas).

Hace años, un hombre que viajaba en el estado de Minnesota se encontró perdido en medió de una terrible tempestad. La nieve caía sin cesar y el hombre ya no tenía esperanza de salvarse cuando vio a lo lejos una lucecita en una cabaña de troncos. Haciendo un esfuerzo pudo llegar hasta la casita y su vida se salvó. Era un hombre de dinero. Compró la cabaña y edificó en el mismo sitio una hermosa casa. En lo alto de una torre, colocó una luz giratoria, y cada vez que hay tormenta, prende la luz a fín de poder salvar a algún viajero que se encuentre en dificultades.

Al igual que este hombre, todos los cristianos somos llamados a mostrar gratitud a Dios, no solamente con palabras sino también con nuestras acciones. En el Salmo 105, el salmista nos exhorta a hacer tres cosas: Primero, dar gracias a Dios. Segundo, invocar el nombre de Dios. Tercero, dar a conocer sus obras. El dar gracias a Dios es un acto de amor que honra la bondad de nuestro Creador, porque todo lo que somos y poseemos viene de la mano del Señor. Otro salmista escribe: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2). Dios bendice a sus amados supliéndoles todo lo que necesitan.

La frase “Invocad Su Nombre”, está relacionada con la adoración. El libro de Génesis dice: “A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del SEÑOR” (Génesis 4:26). Dios bendijo a Adán y a Eva con otro hijo, en sustitución de Abel. Set fue un hombre de fe que adoró a Dios. A través de su linaje, los hombres presentaron ofrendas de amor y gratitud a su Creador. La tercera acción de gratitud que el salmista nos insta a hacer es dar testimonio público de las bendiciones que hemos recibido de Dios. Mostramos gratitud a Dios cuando publicamos a todo el mundo sus portentosas maravillas.

Si usted es un creyente agradezca a Dios por todo lo que ha recibido de Su mano. Luego, agradezca Dios, presentando ofrendas materiales que glorifiquen el nombre de Dios. Finalmente, testifique a otros lo que Dios ha hecho en su vida. Si todos los cristianos hacemos estas tres cosas, la luz de Dios alumbrará a todas las naciones. ¡Feliz mes de Acción de Gracias!