el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará …

Por: Miguel Jacinto

"estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo..." Filipenses 1:6  (RVR1960)

El cambio es necesario si deseamos avanzar hacia una meta o propósito en particular. La naturaleza nos enseña que existe una metamorfosis en cada aspecto de la vida. Esto no implica que la transformación sea en sí misma mala o negativa. Un bebé, por ejemplo, comienza con la unión entre una célula de la madre y otra del padre hasta llegar a una gestación madura y completa a la hora del nacimiento. Este proceso permite que suceda crecimiento y desarrollo en la vida del bebé. De la misma forma Dios ha planificado un proceso de transformación en nuestra vida espiritual.

La Biblia nos enseña que Dios ha diseñado un plan para que todos sus hijos podamos crecer y madurar en nuestra vida cristiana. Muchas veces pensamos que las cosas malas que nos pasan vienen del maligno o porque somos malos. Sin embargo, siempre debemos asegurarnos de que estamos caminando en obediencia y sumisión al Señor para que sepamos distinguir entre la disciplina y la prueba de nuestra fe. La disciplina es el resultado de la desobediencia, mientras que la prueba de nuestra fe es parte del plan de Dios para purificar nuestra fe. Esto último es lo que le sucedió a Job. Dios permitió que Job pasara por la tragedia y el dolor con el propósito de afirmar, fortalecer y purificar su fe. (Job 42:5)

Al igual que Job, el creyente debe anticipar que las situaciones adversas son instrumentos divinos para ayudarnos a avanzar hacia la dirección que Dios quiere llevarnos. Siendo que somos personas rutinarias, nos acostumbramos a ciertas formas de hacer las cosas, de tal modo que no vemos la mano de Dios obrando a nuestro alrededor. Muchas veces Dios utiliza lo inesperado para que levantemos nuestra mirada y la volvamos a enfocar en Él y en Sus propósitos para nosotros. Pablo escribe a los efesios diciendo: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Efesios 4:13 (RVR1960)

Los cambios en la vida cristiana son necesarios para nuestra madurez espiritual. Ningún creyente en Jesucristo debería osar vivir su vida Cristiana de la misma manera como la comenzó.  Los niños se convierten en jóvenes luego en adultos y finalmente en ancianos. Cada fase es fundamental para el desarrollo sano y completo del ser humano. De la misma forma, Dios anhela que cada cristiano aprecie y disfrute de los cambios que nos ayudan a ser mas semejantes a Su Hijo Jesucristo.