…y le fue contado por justicia…

"Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios." (Santiago 2:23)

Un muchacho entró a una joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le presentó uno. “¿Se va usted a casar pronto?” le preguntó el joyero. “!No! Es para mi mamá”, respondió el muchacho. “Cuando yo iba a nacer estuvo sola y alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera. Pero ella se negó a hacerlo y me dio el don de la vida.  Después tuvo muchos problemas...!Muchos! Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno y yo se lo voy a dar como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella.”

En la Biblia encontramos muchas historias de amor y amistad. Una historia que me cautiva muchísimo es la amistad que el patriarca Abraham logró desarrollar con Jehová, Dios de Israel. Al igual que la ilustración anterior, Abraham nació en un ambiente sin mucha esperanza. Nacido en Ur de los caldeos, Abraham habría seguido las mismas costumbres que sus ancestros, habría servido a los mismos dioses, habría tenido el mismo final que muchos de sus contemporáneos.

Pero, Jehová se le reveló a Abraham un día, llamándolo a salir de su tierra y a dejar a sus parientes para ir a un lugar desconocido que sería entregado a sus descendientes cientos de años después de su muerte. Dios prometió darle toda la tierra que pisaran sus pies (Canaán). También le prometió levantarle una descendencia numerosa como la arena del mar (Israel). Además, le prometió que a través de su descendiente serían benditas todas las familias de la Tierra (Jesucristo). (Génesis 12:1-3)

El apóstol Santiago subraya que “Abraham creyó a Dios”. La palabra “creyó” también se traduce “confió”. La verdadera amistad se fundamenta en la confianza mutua entre dos personas. Un individuo debe probar a otro individuo que su palabra y sus promesas serán cumplidas. Mas aún, las acciones que se realicen y las decisiones que se tomen siempre serán en beneficio mutuo. Abraham probó con sus acciones que confiaba totalmente en Dios. Esta confianza fue devuelta por Dios cuando Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac. Abraham fue declarado justo y amigo por Dios.

Oremos para que podamos desarrollar este tipo de relación con Dios. Jesucristo, el Hijo de Dios está listo y dispuesto a construir esta relación diariamente con nosotros. Nos corresponde a nosotros comenzar a establecer nuestra confianza plena en Él y en su Palabra, a través de la oración y la lectura diaria de la Biblia. Hagamos de febrero el mes de nuestro compromiso a caminar con Él todos los días hasta la eternidad. !Feliz Mes del Amor y la Amistad!