Un Intelectual se Arrepiente

Por Dolly Martin

“Ya he conversado con ustedes y no tienen buenas respuestas para mis preguntas. No estoy interesado.” Así le contestó Rich al joven Rob quien le estaba compartiendo su fe en Cristo Jesús. Ambos eran estudiantes en la Universidad de Connecticut donde Rich estaba estudiando administración de empresas. Rich, mi esposo, era un ateo. El no creía en la existencia de Dios ni que existiera un diablo. Pensaba que no había nada después de la muerte.

El ministerio “Los Navegantes” estaba muy activo en aquella universidad por lo que varios de los estudiantes cristianos habían compartido su fe con Rich. Siendo un “intelectual” Rich les hizo muchas preguntas a estos jóvenes cristianos pero la mayoría de ellos eran nuevos en la fe y no sabían las respuestas a sus preguntas. Por consiguiente se cansó de ellos.

Rob estaba hablando con Rich en la puerta de su dormitorio cuando Rich le informó que ya no tenía interés en seguir hablando con ellos. Antes de retirarse Rob le dijo a Rich, “Tu debieras orar acerca de esto.” Después de que se había ido Rob, Rich no pudo olvidar sus palabras. Pensó, “¿Que pasará si yo oro? Si yo tengo razón, nada sucederá. Si él tiene razón, algo podría suceder.” Rich cuenta, “Entonces se me ocurrió pedirle a Dios que se revele a mi de tal manera que pudiera tener una mente satisfecha.” El oró lo siguiente, “Dios, a mi me parece que Tú no estas allí ya que no veo mucha evidencia. Y estos siervos tuyos no están haciendo un buen trabajo. Pero si yo estoy equivocado, y realmente estás allí aunque no te puedo ver, te estoy pidiendo que te reveles a mi para que pueda tener una mente satisfecha.”

Durante las siguientes dos semanas, Dios contestó esta oración. Un amigo de Rich le invitó a un retiro donde un grupo de para-sicólogos estarían visitando una iglesia que supuestamente estaba embrujada. Siendo que Rich no creía en el mundo espiritual, pensó que sería divertido acompañar a este grupo en su búsqueda de espíritus. Para su sorpresa, vio muchas cosas extrañas que le convencieron sin lugar a duda de que realmente había un mundo espiritual.

La última noche del retiro Rich escuchó al Señor decirle: “Te he mostrado estas cosas en respuesta a tu oración. ¿Ahora que vas a hacer?” Rich sabía que tenía que tomar una decisión y allí mismo se arrepintió de la dureza de su corazón y se rindió al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador. Al regresar a la universidad, Rich se comenzó a reunir con los Navegantes asistiendo estudios Bíblicos, memorizando versículos y compartiendo su fe con otros estudiantes.
El arrepentimiento es un elemento esencial para llegar a ser un seguidor de Jesucristo. Sin el arrepentimiento, usted solo es un simpatizante de la fe cristiana sin haber hecho un verdadero compromiso. ¿Que es el arrepentimiento? En Santiago 4:8 leemos, “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
Cuando uno se arrepiente, todos son testigos del cambio en el corazón porque se ve reflejado en el comportamiento. Si uno dice haber aceptado a Jesucristo pero su vida sigue igual entonces no hubo un verdadero arrepentimiento. Esto no significa que el que se arrepiente nunca vuelve a pecar, sino que ahora peca mucho menos y cuando cae, rápido confiesa su pecado y busca la restauración.
El arrepentimiento no debe confundirse con el remordimiento. Un ejemplo claro de alguien que tuvo remordimiento pero nunca se arrepintió es Judas Iscariote. Leemos en Mateo 27:3-5, “Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. ―He pecado —les dijo— porque he entregado sangre inocente. ―¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú! Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.” NVI. En contraste, después que Pedro negó al Señor tres veces, la escritura dice “ Y saliendo de allí, lloró amargamente.” (Lucas 22:62, NVI).
Si usted nunca se ha arrepentido de su pecado, le invito a tomar ese paso importante ahora mismo. El Señor dice en Isaías 1:18 “Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el Señor—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!”