El Dios de Misericordia

Por Dolly Martin

Su padre era bueno, piadoso, y temeroso de Dios. El fue responsable por grandes reformas y un despertar espiritual en su nación la cual se había alejado del Señor. Tenía sus debilidades, pero el Rey Ezequías fue considerado uno de los buenos reyes de Judá. En cambio su hijo Manasés fue todo lo contrario. Aunque tenía tan solo doce años cuando comenzó a reinar, su corazón a esa tierna edad ya estaba inclinado hacia el mal.

Dios describe a Manasés con estas palabras en 2 Crónicas 33:9, “Manasés hizo que Judá y los habitantes de Jerusalén se desviaran; e hicieron lo malo, más que las naciones que el SEÑOR había destruido ante los hijos de Israel”. 2 Reyes 21 y 2 Crónicas 33 enumera una lista larga y triste de todos los pecados que Manasés cometió y llevó al pueblo a cometer contra Dios. Entre ellos leemos en 2 Crónicas 33:6, “Hizo pasar por fuego a sus hijos en el valle de Ben-hinom; practicó la magia, la adivinación y la hechicería; invocó a los muertos y practicó el espiritismo. Abundó en hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, provocándolo a ira”.

Dios se lo Advirtió

El Señor mandó profetas al pueblo para advertirles de que serían castigados por su rebelión contra Dios pero tanto el Rey Manasés como el pueblo ignoraron estas advertencias. Los pecados del Rey Manasés fueron tan malos que Dios envió a los reyes de Asiria contra Judá. Dice el texto: “Por ello el SEÑOR trajo contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, quienes aprisionaron con ganchos a Manasés, y lo llevaron a Babilonia atado con cadenas de bronce”.

El relato en 2 Crónicas 33, a diferencia del de 2 Reyes 21, cuenta la increíble historia de como Dios restauró al Rey Manasés después que se hubo arrepentido. Estando en prisión en Babilonia, el rey se humilló mucho delante del Señor y oró pidiendo perdón y restauración. ¿Cual fue la respuesta de Dios a la oración de Manasés? ¿Le guardó rencor, odio, ira o deseó que se pudriera en esa prisión en pago por todo el mal que hizo? No. Dice la escritura, “Él oró a Dios, quien aceptó su oración y escuchó su súplica, y lo hizo volver a Jerusalén y a su reino”.

El Corazón de Dios

La historia de Manasés nos habla más del amor y la misericordia de Dios que de la maldad de este rey que por 55 años (el reinado más largo en la historia de Israel) este hombre dio su espalda a Dios y “erigió altares a los Baales, hizo árboles rituales de Asera, y se postró ante todo el ejército de los cielos y les rindió culto”. (2 Crónicas 33:3) ¿Cómo pudo Dios perdonar a un hombre que le había sido tan infiel y había guiado a la nación a ser infiel a Dios? Porque así es Dios.

Dios nos da a conocer su corazón de amor y misericordia cientos de veces en Las Escrituras. Salmo 86:15 dice, “Porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con los que te invocan”. Lucas 1:50 dice, y su misericordia es de generación en generación, para con los que le temen”. Salmo 33:5 dice: “El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra”.

El problema es que no leemos la Biblia o cuando la leemos, no tomamos en serio lo que dice. La leemos por su valor histórico y no creemos lo que Dios dice de si mismo. Perdemos tantas bendiciones que podrían ser nuestras al conocer más íntimamente a nuestro Padre que está lleno de amor hacia nosotros y es paciente cuando le fallamos.
¿Qué hizo Manasés después que Dios milagrosamente lo liberó de la cárcel en Babilonia y lo regresó a su puesto como rey de Judá? Dice el texto: “Quitó de la casa del SEÑOR los dioses extraños y el ídolo, asimismo todos los altares que había edificado en el monte de la casa del SEÑOR y en Jerusalén; y los echó fuera de la ciudad. Luego restauró el altar del SEÑOR, y sobre él ofreció sacrificios de paz y de acción de gracias, y mandó a los de Judá que sirvieran al SEÑOR Dios de Israel”. (2 Crónicas 33:15-16)

¿Quiere Experimentar el Amor de Dios?

Si usted no ha experimentado el amor de Dios, le invito a reflexionar en Efesios 2:4-6, “Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en delitos, nos dió vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia son salvos! Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales”. El amor y perdón de Dios están disponibles para todos los que lo quieran recibir. ¿Qué está esperando?

Todas las citas Bíblicas son de la versión Reina Valera Actualizada 2015.