El Tucán

Saltando de rama en rama o surcando los cielos selváticos, el tucán y su colorido plumaje es un ave muy peculiar.  El tamaño de su pico arqueado y grueso es en ocasiones más grande que el cuerpo.  Aunque de apariencia pesada, lo interesante es que en realidad el pico es hueco, liviano y lo forman envolturas delgadas que están sostenidas por una armazón de delicados huesecillos.  Este se encuentra relleno de espacios esponjosos con aire y los bordes están dentados a modo de sierra; dentro del cuál el tucán guarda una delgada lengua parecida a una pluma vellosa.  Las patas del tucán son fuertes y están adaptadas para trepar y sostenerse en lo alto de los árboles de la selva.  Los ojos son móviles y pequeños, mientras que la cola es relativamente larga y las alas son cortas y redondeadas.  Para dormir, él dobla la cabeza hacia atrás y apoya el pico sobre su espalda, cruzándolo con la cola.  Los árboles huecos son los lugares donde el tucán duerme y anida y algunas veces se reúnen varios tucanes en un mismo hueco.  Su dieta variada consiste de frutas, huevos de otras aves, insectos y pequeños reptiles.  El tucán no solamente cuenta con estructuras tales como su pico que lo diferencian de otras aves sino que además tiene un plumaje de un negro brillante y colorido en el que predominan el amarillo, el anaranjado y el escarlata en las áreas del cuello y el pecho. En el colorido plumaje del tucán y las peculiares características de esta hermosa ave vemos confirmadas las palabras de las Santas Escrituras que describen al Señor nuestro Creador diciendo: “Sólo Tu eres grande y hacedor de maravillas. ¡Sólo Tú eres Dios!”  En todas Sus obras La Creación Proclama Su Gloria.