El Sistema Eléctrico del Corazón

¿Qué es el sistema eléctrico de su corazón?  Se trata de un asombroso sistema que controla la velocidad de su latido cardíaco. En él se incluye una red de vías eléctricas similar al cableado eléctrico de su hogar.  Las vías portan las señales eléctricas de su corazón y el movimiento de estas señales hace que el corazón lata automáticamente según varíen las demandas de oxígeno del organismo.  Una de sus funciones es la de acelerar la frecuencia cardíaca al subir las escaleras, por ejemplo, y de reducirla al dormir.  El sistema eléctrico del corazón también tiene tres partes importantes:  el nodo sinusal, el nodo auriculoventricular y el sistema His-Purkinje.  El primero es el marcapasos natural del corazón ya que controla su frecuencia cardíaca y consiste en un aglomerado de células especializadas en la aurícula derecha o cavidad superior derecha.  Sus células son especiales ya que generan la electricidad que hacen que el corazón lata.  Normalmente, él produce de 60 a 100 señales eléctricas por minuto lo cual equivale a su frecuencia cardíaca o su pulso.  El segundo, el sistema de His-Purkinje, es el puente eléctrico del corazón y consiste de un aglomerado de células especializadas entre las cavidades superiores e inferiores del corazón, es decir, entre las aurículas y los ventrículos.  Las células de este nodo son especiales ya que permiten el paso de la electricidad por ellas.  Ninguna otra célula entre las aurículas y los ventrículos permite el paso de electricidad.  Las señales eléctricas creadas por el “marcapasos” siguen una vía eléctrica natural atravesando las paredes de su corazón y el movimiento de tales señales eléctricas hace que las cavidades se contraigan de una forma coordinada siguiendo un ritmo al pasar por una pared y se relajen al abandonar la misma.  Abramos ahora la Biblia en el Salmo 139 y leamos: “Porque Tú formaste mis entrañas; me entretejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias, porque has hecho maravillas. Maravillosas son Tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. Aún Job reconoció en el capítulo 33: “El Espíritu de Dios me hizo; el aliento del Todopoderoso me da vida.”  La Creación Proclama Su Gloria ante la evidencia de que Dios planeó todo cuidadosamente.