El Resplandor Espacial

¿Qué tipo de materia distorciona la luz que atraviesa por el espacio?  Rodeando a las estrellas se encuentran nubes de gas y polvo conocidas como materia interestelar.  Cada estrella nace con los mismos elementos, en las mismas proporciones que estaban presentes en las vastas nubes de gas y polvo de las cuales se formó la estrella.  Así que en principio, para poder determinar si dos estrellas nacieron en el mismo lugar, todo lo que hay que hacer es medir sus abundancias elementales respectivas.  Sin embargo, las abundancias relativas de los elementos cambian con el tiempo debido a lo que ocurre dentro de la mismas estrellas.  Mediante el proceso de nucleosíntesis que incluye a las reacciones de fusión productoras de energía que hacen que las estrellas brillen, los elementos más livianos se tornan en elementos más pesados. A esto hay que agregar el hecho de que la mayoría de los elementos pesados se descomponen radioactivamente, gradualmente reduciendo la abundancia de algunos elementos y aumentando la de otros.  Este tipo de materia es la que juega toda clase de trucos con la luz.  En ocasiones ella cambia la luz proveniente de objetos más distantes que brilla a través de sus partículas, pero a veces brilla por sí sola.  A nosotros que estamos en la Tierra, parte de la luz que despide la materia interestelar nos llega en la forma de coloridas y etéreas nebulas.  Sin embargo, el mismo polvo y gas que flota en los espacios que se encuentran entre las estrellas, llamado el medio interestelar, también pueden velar la visibilidad, distorcionar y aún bloquear nuestra perspectiva de los objetos celestiales.  A pesar de todos sus efectos, el medio interestelar comprende únicamente un uno porciento de la masa de nuestra galaxia de la Vía Láctea, incluyendo la “materia obscura”.  La Biblia nos dice en el Salmo 19: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos; y es evidente que en ello La Creación Proclama Su Gloria. Dios Quién creó todas estas grandes maravillas nos recuerda en Su Palabra, del gran cuidado que tiene de nosotros y en el libro de Daniel compara a aquellos que enseñan Su justicia a otros con las estrellas:  “Los entendidos resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que enseñan justicia a la multitud, como las estrellas, por toda la eternidad.”