Una Mujer conforme al corazón de Dios

Muchas madres se pavonean de la hermosura de sus hijos. Otras se centran en publicar acerca de los talentos e inteligencia de sus retoños. Otras se jactan de que sus hijos se conducen mejor que los hijos de las otras. Sin embargo, me intriga que María la madre de Jesús fue una joven que se mantuvo a la altura de su gran privilegio. Ella bien pudo haberse jactado de ser la madre del Mesías, y de ser la única virgen que dio a luz un hijo. Pero, su madurez espiritual, y calidad humana la hace única.  Con razón, ella dijo que seria llamada dichosa por todas las generaciones.

Lo que María experimentó en su vida, fue una experiencia sobrenatural e irrepetible. Todas las doncellas israelitas soñaban con ser la elegida para traer al mundo al Mesías prometido por el profeta Isaías unos 800 años antes. Imaginémonos cuando el ángel Gabriel se le aparece a María, y le anuncia que ella es la elegida. El texto bíblico dice que, "María se perturbó..." (Lucas 1:29) Ella estaba temerosa, confundida, y hasta cierto punto incrédula. De hecho ella pide explicación al ángel acerca de como sucedería todo esto. Pero una que vez María conoce el plan de Dios se somete totalmente a el.

La Biblia nos dice que: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas." (Lucas 2:19) Todos sabemos que las personas que hablan mucho son tenidas por insensatas y jactanciosas. María nos enseña que hay cosas de gran valor deben ser atesoradas en lo profundo del corazón. Si María hubiese hablado de todas estas cosas se habría metido en graves problemas, primero con su familia y luego con todo el pueblo. María es una modelo de madre piadosa y genuina sierva de Dios. Su silencio permitió que Dios llevara a cabo su plan perfecto en la vida de ella, José y Jesús.

María nos enseña que Dios tiene un plan perfecto para nuestras vidas. También nos recuerda que podemos conocer y entender el plan de Dios para nuestra vida y para todos nuestros seres queridos. Bien harían todas las madres en imitar a María permitiendo que Dios obre de manera sobrenatural en la vida de sus esposos e hijos. María nos anima a atesorar en el corazón las promesas de Dios para que experimentemos una vida libre de preocupaciones. ¡Feliz Mes de Las Madres!