Su Nombre y Su Palabra

Durante mi emocionante visita a Israel el mes pasado, uno de los lugares sagrados que visitamos fue las Cuevas de Qumran. Este sitio localizado en el desierto de Israel al oeste del Mar Muerto es donde la comunidad de Esenios vivió. Los Esenios eran judíos ascéticos, semi monásticos, que se separaron del mundo pagano para seguir una vida de virtud que creían que no era posible aparte de una vida reclusa. Ellos eran una rama de los Saduceos que se conformaron a las reglas más rígidas de pureza levítica mientras aspiraban al más alto grado de santidad. Vivían únicamente por el trabajo de sus manos y en un estado de comunismo, dedicaron su tiempo al estudio y la devoción. (Kaufmann Kohler, Jewish Encyclopedia).

Los arqueólogos han reconstruido las ruinas de su comunidad y mientras caminabamos por allí nuestro líder nos detuvo para mostrarnos una mikvah. La mikveh es un baño ritual diseñado para el rito de purificación judío. La mikveh no es simplemente una tina de baño; debe estar compuesto de aguas estacionarias que no fluyan y debe contener un cierto porcentaje de agua derivada de una fuente natural, como un lago, un océano o de lluvia.

Los cuerpos de agua naturales del mundo -sus océanos, ríos, pozos y lagos alimentados por manantiales- son mikvahs en su forma más primaria. Estas aguas pueden ser inaccesibles o peligrosas, sin mencionar los problemas de las inclemencias del tiempo y la falta de privacidad. Por lo tanto, la vida judía obliga la construcción de mikvahs (“estanques”), y de hecho esto ha sido hecho por judíos en cada edad y circunstancia. La mikvah nunca fue un sustituto de un baño o una ducha. De hecho, la ley estipula uno debe estar escrupulosamente limpio antes de sumergirse.

Nuestro guía nos explicó que los escribas judíos reverenciaban tanto el nombre de Jehová que cuando estaban copiando las escrituras y llegaban a la palabra “Jehová” dejaban su pluma, se desvestían y entraban en la mikvah para purificarse. Luego se vestían de nuevo y se sentaban de nuevo para escribir la palabra Jehová.

Esto nos dejó boquiabiertos al aprender la reverencia que los escribas tenían por el nombre del Señor. En Salmo 138:2 leemos, “Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido Tu Nombre, y Tu Palabra sobre todas las cosas.” (énfasis mío). Note las dos cosas que Dios ha engrandecido sobre todas las cosas: Su nombre y Su Palabra. Me pregunto: ¿Engrandezco yo el nombre de Dios y Su Palabra?

Aunque los Esenios eran hermitaños y separatistas, ellos amaban al Señor con todo su corazón y tenían una biblioteca grande de las Escrituras junto con otros documentos religiosos. Tal vez por eso Dios usó a este grupo de zelotes para preservar Su Palabra. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto fueron uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del mundo. Estos manuscritos permanecieron perfectamente preservados por casi 2,000 años hasta que un pastor Beduino los encontró en 1947. Estas son unas de las copias más antiguas de las Sagradas Escrituras que existen y cuando las comparamos con la Biblia moderna que usted y yo usamos, son exactamente iguales. No existen variaciones, lo cual comprueba que nuestra Biblia es una copia fiel del original, sin alteraciones.

Dios, el autor de la Biblia ha cuidado su preservación a lo largo de los siglos porque desea mostrarnos cosas grandes y maravillosas por medio de ella. Jeremías 33:3 dice, “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Dios usa muchos métodos para enseñarnos cosas, pero uno de ellos es por medio de Su palabra. En Amos 3:7 nos dice, “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Dios le reveló a los profetas que Él iba a castigar a su pueblo por su idolatría y todo lo que dijo se cumplió. También nos ha revelado lo que sucederá en el futuro y cuando escudriñamos las Escrituras, somos más sabios que los profesores porque ella nos revela grandes secretos. El gran sabio Salomón escribió en Proverbios 25:2 - “Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.”

El año pasado publicamos un plan de lectura Bíblica que tenía cuatro lecturas por día. Este año tenemos uno (basado en el plan de los Navegantes) que tiene solo dos lecturas por día y solo 25 lecturas por mes. Creemos que este plan es más fácil, le permite reflexionar sobre lo que ha leído y le ayuda ponerse al día si se ha atrasado en la lectura.

Espero que usted solicite un “Plan de Lectura” de Radio Amistad o use algún otro plan que más le conviene. Lo importante es que usted y yo escudriñemos las Escrituras para encontrar en ellas los grandes misterios que Él quiere revelarnos, siendo Jesucristo el mayor misterio. El dijo en Juan 5:39, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí.”