Somos restaurados para restaurar a otros

El apóstol Pedro era una persona que confiaba mucho en si mismo, y pensaba que tenia las fuerzas necesarias para seguir fielmente al Señor. Sin embargo, Jesús le hace una declaración escalofriante a Pedro mientras celebraban la pascua diciendo: "Simón, Simón he aquí Satanás te ha pedido para zarandearte como a trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú cuando hayas vuelto a mí fortalece a tus hermanos." (Lucas 22:31,32).

Esta declaración no le sentó del todo bien al líder del grupo de los doce, el cual respondió diciendo: "Estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte." (Lucas 22:33)  La actitud de Pedro demuestra inmadurez, imprudencia y necedad. Ya había olvidado que casi se ahogaba mientras trataba de caminar sobre el agua porque su fe no estaba cimentada totalmente en Jesús. En aquella ocasión Jesús le dijo que su fe no era madura. (Mateo 14:28-31) Una y otra vez, vemos a Pedro tratando de vivir su vida cristiana en su propio poder. Y en cada ocasión queda defraudado por su propia valentía.

Al igual que Pedro muchos cristianos el día de hoy, tratamos de vivir la vida cristiana en nuestras propias  fuerzas. Hemos dejado de poner la mirada y confianza en Jesús, y hemos puesto nuestra confianza en otros creyentes. Cuando estos cristianos caen o nos fallan nuestra fe se desmorona. Nos convertimos en cristianos errantes lejos de la comunión con Dios y nuestros hermanos en la fe. Tendemos a echarle la culpa a medio mundo por nuestra situación espiritual permitiendo que Satanás nos ate y nos llene de temor, enojo y rencor contra Dios y todo lo que se llama cristiano.

Jesús le anticipó a Pedro que seria restaurado para cumplir con una importante misión. El Jesús resucitado fue en busca de sus discípulos, y entre ellos estaba Pedro. Juan nos narra el reencuentro y comparte el momento en que Pedro es restaurado. Jesús no le recriminó su deslealtad, mas bien escudriñó el corazón de Pedro para avivar su amor por El. Una vez restaurada la relación entre ambos, Jesús le comisiona para pastorear a su naciente iglesia. (Juan 21:15-21)  Imitemos a Jesús, perdonando a los demás y enfocándonos en amar y restaurar a todos aquellos que se encuentran alejados de Dios.