Porque debiendo ser ya maestros

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios…” Hebreos 5:12 (RVR1960)

Cuando nos mudamos a nuestra casa hace unos 15 años, en el jardín de atrás de la casa se encontraba un pequeño árbol de durazno. Al verlo parecía saludable, aunque había nacido inclinado. Pasaron los años, el árbol creció pero nunca dio fruto. Hace un par de años decidí cortarlo, pero mi hija Naomi me convenció que lo dejara. Recientemente, la lluvia y los vientos fuertes lo tumbaron. Al revisar las raíces no eran profundas, y no resistió los fuertes vientos. Ahora tenemos leña para nuestra chimenea.

Nuestras vidas espirituales son como ese árbol. De la misma manera, que los árboles, nuestras vidas espirituales necesitan cuidado y alimento adecuado para crecer y profundizar sus raíces en la fe para poder resistir los fuertes vientos espirituales que sin duda azotarán nuestra vidas. Dios nos hace responsables a cada uno de nosotros para beber y comer los alimentos espirituales que se encuentran en las paginas de Las Sagradas Escrituras.

En la epístola a los Hebreos, el autor ilustra la necesidad de llegar a la madurez espiritual. La frase, “después de tanto tiempo”, nos indica que no son nuevos creyentes. Son personas que ya han sido expuestas a las profundas enseñanzas bíblicas, pero no han sido asimiladas ni practicadas. Son personas que viven vidas cristianas superficiales, que se conforman con asistir a la iglesia cada domingo para escuchar un sermón recalentado, acompañado con entretenimiento espiritual.

La única forma de lograr musculatura espiritual es ejercitándonos en el estudio personal de las Sagradas escrituras. Así como el fisiculturista se auto disciplina para ejercitar cada músculo en su cuerpo, el cristiano piadoso debe dedicar tiempo y esfuerzo para ejercitar cada músculo espiritual estudiando, meditando, y utilizando todo recurso educativo que este a su disposición para profundizar su entendimiento de cada aspecto de la fe cristiana.

Aunque nuestro material de estudio es la Biblia, también debemos aprender a utilizar todas las herramientas tecnológicas que están disponibles, ya sea computadora, Internet o estudios bíblicos en línea. Todo esto es parte de nuestro crecimiento espiritual e intelectual que nos ayudará a estar mejor capacitados para servir al Señor con mayor eficacia.