!Oh, la la, el amor. Y Amen al AMOR…!

La piedra que Encerró un Corazón muerto,
solo pudo ser movida por EL AMOR...

Los libros primero, el teatro y el cine después; y todas las herramientas tecnológicas, ponderan y se lucran con el uso y abuso de las letras más poderosas del diccionario. Dando pauta a las mas variadas versiones de lo que la gente cree, muchas veces, que es su propia historia de amor. Entretejidas con falsedad, mentira y toda desfachatez de conducta humana, hasta tienen un día -premeditadamente escogido- para homenajear el amor.

Pero, el UNICO, Verdadero y Eterno, es el AMOR DE DIOS. Y si esta temprana aseveración, le hace quitar su mirada del texto, se perderá de una bendición especial. Pues habrá notado la diferencia entre las mismas cuatro letras que hoy nos ocupan.

Vivimos tiempos en los que la velocidad esta en todo, tornando las relaciones en vértigo superficial. Los enamoramientos vía cortejo de juventud, han dado paso al acomodamiento de perfiles sociales. Se suma el total de hormonas y se da paso a una relación sin compromiso. Bienes separados, mas promiscuidad, hasta que la tolerancia se agota.

Y luego se preguntan: ¿Adonde se fue el amor? La vía "express" de lascivia que invade al mundo, no les deja separar la verdad de la mentira y cuando la soledad oscura cae sobre sus vidas, se olvidan de vivir por amor y comienzan a morir. La gente tiene prisa siempre y en el camino van cayendo desgajados, sentimientos puros como compasión, ternura y consecuentemente, el amor es un Desconocido.

La Biblia dice que "el amor cubrirá todas las faltas". Pero es necesario arrodillarse y atender señales que vamos ignorando. "Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo. Porque fuerte es como la muerte el amor...".

Por eso, cuando Jesucristo fue crucificado, los idolatras tuvieron miedo de la profecía y resguardaron la tumba con guardia permanente, además de una pesada piedra y de allí salio el AMOR VERDADERO, intacto para ser por los siglos de los siglos, no un prófugo, sino un Rey...

No le busques en idílicos parajes, no le vistas de oropel, ni ostentosidad humana. No esta tampoco en ninguna "vía de encuentro casual". Encuéntralo en tu lectura y caminar diario del Libro con Palabra Eterna: tu Biblia. Ahora más que nunca, le necesitamos conocer y amar, en Espíritu y Verdad.