Mas Jesús Callaba

Cuando alguien nos habla se considera mala educación no contestarle, especialmente si es una persona mayor. ¿Pero que si esa persona nos habla con insultos, burlas o maldiciones? ¿Es necesario contestar y de ser así, que clase de respuesta debemos dar?

El libro de Proverbios habla mucho acerca de las tres categorías de personas, el sabio, el necio y el malvado y nos advierte acerca de cómo debemos tratar a cada una de estas personas. El psicólogo David Bueno Martín dio una excelente explicación de estos tres personajes y como tratarlos para evitar ser víctima de abuso. Puede escuchar el programa en la página de Radio Amistad: http://www.radioamistad.net/ra/sermons/el-sabio-el-necio-y-el-malo-david-martin/.

Cuando arrestaron al Señor Jesucristo y lo llevaron a juicio Él sufrió todo tipo de maltrato físico, verbal y emocional y podemos aprender mucho de la manera que Él se comportó en cada una de estas situaciones.

Jesús enfrentó tres juicios: primero por el sumo sacerdote, luego por el concilio (ambos de noche lo cual era una violación de las leyes judías) y finalmente ante la corte romana. Cuando estuvo ante el sumo sacerdote, Caifás, la escritura dice en Mateo 26:59 "Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban".

Durante todo este espectáculo de falsos testimonios el Señor Jesucristo no se defendió, ni refutó a ninguno de los que le estaban acusando. Y no crea que es porque no sabía que decir. Este mismo Jesús, quien estaba delante de los líderes religiosos fue el que con Su palabra creó el universo como nos dice en Salmos 33:6, "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca." Frustrado porque Jesús se quedaba callado, el sumo sacerdote se levantó de su silla de juicio y le pregunta a Jesús, "¿No respondes nada? ¿Que testifican estos contra ti?" Uno pensaría que Jesús le hubiera dicho algo, alguna palabra en su defensa o tal vez podría citar una profecía de las Escrituras pero no lo hizo. Dice en Mateo 26:63, "Mas Jesús callaba."

Luego cuando llevan al Señor a su segundo juicio ante el concilio, los principales sacerdotes y los escribas demandaban que respondiera a la pregunta: "¿Eres tú el Cristo? Dínoslo." (Lucas 22:67). La respuesta de Jesús fue tan sabia al decir, "Si se lo dijera a ustedes, no me lo creerían, y si les hiciera preguntas, no me contestarían. Pero de ahora en adelante el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del Dios Todopoderoso". (Lucas 22:68-69 NVI). Nuestro amado Señor no se puso de tú a tú con ellos sino que les hizo saber quién era y a donde iba. El todopoderoso Dios del universo no se rebajó a nivel de sus acusadores porque Él sabía quién era, de donde venía y a donde iba. No necesitaba la aprobación de este grupo de líderes porque tenía la aprobación de su Padre Celestial.

En su tercer y último juicio los principales sacerdotes y ancianos se presentaron ante el gobernador romano Poncio Pilato con Jesús acusándole y pidiendo que Pilato declarara la pena capital sobre Jesús. Pilato no era un novato en estos asuntos ya que había juzgado en muchos casos criminales y había enviado a muchos a sufrir una muerte cruel en la cruz. Por éso se extraña tanto cuando observa que Jesús no responde nada a sus acusadores. Nunca había tenido un acusado en su presencia que no se tratara de defender ante sus acusadores. Pilato le dice a Jesús, "¿No oyes cuantas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho". (Mateo 27:13-14)

Pilato sabía que éste no era un criminal común por la manera sabia en que Jesús se comportaba en la corte, pero por querer complacer a los líderes religiosos, entrega a Jesús a la muerte. Tristemente, Jesús continuó siendo víctima del maltrato verbal mientras colgaba de la cruz. Dice la Escritura que las personas que pasaban al pie de la cruz (los mismos que habían escuchado sus sermones y visto sus milagros) le insultaban y blasfemaban y los líderes religiosos continuaron su abuso verbal diciendo, "A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz y creeremos en Él". (Mateo 27:42).

Aún los criminales que estaban colgados a los lados de Jesús usaron las pocas fuerzas que les quedaba para injuriar a Jesús en sus últimas horas de vida.
En ningún momento se rebajó Jesús al nivel de sus acusadores para entrar en discusión con ellos, sino que se enfocó en usar sus palabras para animar a su madre, perdonar al ladrón arrepentido y a encomendar su espíritu en manos de su amado Padre.

Hay tanto que podemos aprender cuando estudiamos detalladamente la vida del Señor Jesucristo pero Él no vino a la tierra solo para ser un buen ejemplo para nosotros. El murió en esa cruz para pagar por nuestros pecados y dar vida a todo aquel que cree en Él. Jesucristo dijo, "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida sino que la ira de Dios está sobre él". (Juan 3:36) ¿Ha creído en el Señor Jesucristo como su Salvador?