La Relacion con el Padre

SI NUESTRA RELACIÓN CON EL PADRE NO ES BUENA: LO DEMÁS SERÁ MALO

La cantidad de versículos en Éxodo, Deuteronomio, Levítico y Números que nos enseñan las diferentes maneras en las que Dios buscó, hasta llegar a crear una relación de amor con Moisés, no habría sido necesaria, si la tarea en la Tierra hubiera sido fácil. Dios guiaba y proveía para su pueblo, pero demandaba sacrificio, obediencia y oración. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, da testimonio de que Dios instruía a su pueblo. Ninguno de sus métodos se aleja de LA PALABRA. Dios no nos creó y mandó a tener nuestros propios sueños para luego pedirle que bendiga nuestros planes.

Pero ya algunos padres de ideas, acordes con los tiempos y en desacuerdo con Dios, no se preocupan más por la salvación de los hijos. Los hijos pródigos de este siglo, a diferencia del ejemplo Bíblico, rechazan emprender el camino de regreso a casa y más bien quisieran que fuera el Padre el que les siguiera.

Dios no creó el mundo para que funcionara “vía satélite”, sino que “En aquel tiempo, dijo: Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mi por pueblo. El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto…” (Jeremías 31.1).

“Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré Mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo”. ¿Podrá la tecnología superar este prodigio?

El Camino de Dios sigue siendo santo y el del hombre inicuo. El resultado es que las ganancias de hoy son externas y las pérdidas, internas y profundas.

Ruego a Dios porque este Día de los Padres, sea un viaje hacia el corazón de DIOS y que los arrepentimientos en busca del hogar, estén basados en la Palabra Eterna y no en métodos y fórmulas humanas. Y que no volvamos a intentar poner a Dios dentro de un presupuesto denominado “si tengo tiempo”. Él debe ser convertidor en prioridad en nuestras vidas, porque Él dio todo por nosotros y es nuestra ÚNICA garantía de salvación y vida, aquí y en la ETERNIDAD.