¿Fe en Dios y en una arma?

Toda mi vida he pensado que si porto un arma para mi defensa personal estoy comunicando a Dios y a otros que no tengo fe en que el Señor me puede proteger de un asaltante. Pero el Señor usó a Antonio Orozco III para abrir mis ojos a la verdad bíblica acerca de la opinión de Dios en cuanto a portar armas. Tuve el privilegio de entrevistar al Sr. Orozco III y usted escuchará la entrevista el día 27 de este mes en Temas Vitales. (Vea la lista completa de invitados y temas en la página 3)

El pasaje que abrió mi entendimiento al tema de portar armas es Lucas 22: 36-38 que dice, "Entonces les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela; y también la alforja. Y el que no tiene espada, venda su manto y compre una. Porque les digo que es necesario que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los malhechores. Porque lo que está escrito de mí tiene cumplimiento. Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él dijo: Basta."

En esta escritura, Jesús les esta dando instrucciones a sus discípulos acerca de la defensa personal. Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿si Jesús esta físicamente con los discípulos por que les manda portar una espada? ¿No es Él suficientemente poderoso para protegerles de cualquier asaltante? Obviamente el Señor es poderoso pero Él les estaba enseñando que no por Él estar con ellos deben despreocuparse por defenderse de los peligros en el camino. En el tiempo de Jesús, los caminos estaban llenos de ladrones que asaltaban a aquellos que caminaban desprotegidos. La mayoría de nosotros nos aseguramos de ponerle llave a la puerta de nuestra casa o auto para protegernos de un intruso. Eso es prudente. Sería necio dejar la puerta sin llave. De la misma manera, es sabio portar una "espada" como lo hacían los discípulos para protegerse de los malhechores que buscan hacer daño al desprevenido.

Otra observación importante de este pasaje es que Jesús da más importancia a una espada que a un manto. Les instruyó a que vendan su manto para comprar una espada si no la tuvieran. Yo hubiera pensado que la manta sirve mas que la espada, pero esa no es la opinión de Dios. El no quiere que sus hijos caminen desprotegidos y si no tenemos el dinero para comprar una arma de defensa personal, entonces el nos manda vender nuestra ropa para obtener el dinero necesario para armarnos.

Este y otros textos bíblicos nos revelan que los discípulos portaban al menos dos espadas dondequiera que iban con Jesús y sabemos que Pedro era el guardián de una de estas espadas. Aparentemente tenía la espada ceñida a su lado siempre como parte de su atuendo para que todos la vieran. El gobierno Romano no les prohibía a los Israelíes llevar armas para su defensa personal a la vista de todos. Ningún gobierno debe prohibir a sus ciudadanos el derecho de protegerse.

Unos versículos mas adelante, cuando llegan los soldados para arrestar a Jesús, los discípulos le preguntan al maestro si deben usar las espadas y antes de que Jesús tuviera tiempo para contestar, Pedro desenvaina su espada y corta la oreja del siervo del sumo sacerdote. (Lucas 22:50) Jesús no le reprende a Pedro por tener la espada, pero si le instruye en que ese no era el momento propicio para usarla. Hay que tener discernimiento para saber cuando es el momento correcto para usar un arma mortal. Las clases que uno toma para obtener una licencia para portar una arma oculta son imprescindibles para enseñarle como y cuando usarla.

Dios es nuestro amparo y fortaleza y nos puede proteger sin usar armas, pero el Señor nos enseña que es necio y es tentar a Dios el negarse a tomar medidas prudentes para cuidar de nosotros mismos y de nuestras familias de la gente malvada. Hagamos nuestra parte para defendernos a la vez que ponemos toda nuestra fe en Dios para cuidarnos.

Dios premia a los que ponen su fe en Él no solo para la protección física sino aun más importante para la salvación de su alma. Cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz, el cargó con el pecado de todo ser humano sin embargo solo aquellos que ponen su fe en Él reciben los beneficios de ese acto singular: el perdón de sus pecados, la adopción dentro de la familia de Dios y la vida eterna en el cielo. Todos son criaturas de Dios pero solo los que admiten su pecado, lo renuncian y ponen su fe en El Salvador tienen el derecho de ser llamados "hijos de Dios." Si tiene preguntas acerca de esta decisión, no dude en llamarme al 713-520-7900. Me dará gusto conversar con usted.