Espera en Dios

Cuando tenemos un sueño que mes tras mes o año tras año no se realiza tendemos a deprimirnos. Nuestro enemigo nos susurra que tiremos la toalla, colguemos los guantes y perdamos la esperanza porque nuestro sueño nunca llegará a ser realidad. Proverbios 13:12 dice, “La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido.”

Mi esposo y yo nos conocimos cuando yo estaba trabajando en Chicago en una agencia que entrena y envía misioneros a la obra. Él vino para el entrenamiento de seis meses y pronto nos enamoramos lo cual presentó un problema porque al final del entrenamiento, él debía ir a Italia para servir como misionero por dos años. El consejo de los líderes era: calentar la relación o enfriarla. Lo cual significaba: casarnos o romper la relación porque sería demasiado difícil tratar de mantener una relación amorosa a larga distancia. Rich no quería romper su compromiso con Dios de servirle en Italia, así que casarnos no era una opción para él hasta que terminara su servicio. Pero tampoco queríamos romper la relación porque estábamos convencidos de que Dios nos había unido. Por lo tanto, decidimos continuar la relación a larga distancia.

Fueron dos años increíblemente largos, ansiosos y difíciles para ambos. En ese tiempo no había internet con la maravillosa opción de usar skype o facetime. Ni tampoco se habían inventado teléfonos celulares. Podíamos llamarnos, pero los costos de las llamadas a larga distancia eran astronómicos y siendo que los dos éramos pobres misioneros no teníamos fondos para estar llamándonos con mucha frecuencia. Las llamadas se reservaron para ocasiones especiales como navidad, cumpleaños, etc. y el resto del tiempo nos comunicábamos por medio de grabaciones en casete. Cada día grabábamos unos pocos minutos acerca de los acontecimientos del día y al final de la semana cuando la cinta de 45 minutos estaba llena la enviábamos por correo. Tomaba un promedio de tres semanas para que la cinta llegara a su destino así que íbamos siempre un poco atrasados en las noticias, pero no había otra opción.

Lo más difícil, sin embargo, no era mantener la comunicación sino mantener la esperanza. Conforme pasaban los días y meses, era sumamente difícil seguir confiando en que el otro siguiera interesado en la relación. Un colega de Rich le contó que él estaba en una relación de larga distancia con una señorita pero pronto empezó a recibir menos cartas de ella y un día, sin previo aviso ella le envió una invitación de boda. ¡Se estaba casando con otro! Otros le decían cosas similares para advertirle que no debiera tener demasiada esperanza en nuestra relación romántica.

¿Que hacíamos cuando venían palabras o pensamientos de desánimo como estas? Volvíamos nuestra mirada a Dios. Los dos estábamos convencidos de que Dios nos había unido y si Él nos unió, nadie nos podría separar. Nuestra fe no estaba puesta en el hombre sino en Dios. Lo que Dios comienza, Él lo termina y Su mano levantada nadie la puede detener.

Aunque fueron dos años sumamente estresantes emocionalmente, también fueron dos años de mucho crecimiento espiritual. Día a día nos aferrábamos a que Dios estaba en control de nuestras vidas y que nosotros no necesitábamos conocer el futuro porque el futuro estaba en manos de Dios. Muchas noches lloré por la incertidumbre en la que vivía, no sabiendo si estaba malgastando dos años de mi vida o si iba a terminar casándome con Rich. Quería SABER el futuro pero Dios no me lo mostró. En vez de mostrarme el futuro, Él me repitió cientos de veces (a través de Su Palabra) que yo podía confiar en Él.

Hubieron versículos que nos ayudaron mucho durante esos dos años de separación. Uno de ellos es el Salmo 42:5 dice, “¿Por qué te abates, o alma mía, y te turbas dentro de mi? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.” (RVR1960) Otro de ellos es Proverbios 16:9, “El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.” (RVR1960) Cuando nuestros ojos están puestos en Dios, Él se encarga de hacer que todo caiga en su lugar a su debido tiempo.

¿Está usted en una relación incierta o en una sala de espera emocional donde no sabe cómo se resolverá su situación? No escuche las voces de desánimo que quieren aplastarle, desinflarle y hacer añicos su fe. Quite sus ojos del hombre y póngalos en Dios. Él tiene a todo el mundo en Sus manos y ningún hombre, gobierno o poder espiritual puede vencer a nuestro Dios. Al contrario, Dios mueve hasta los reyes para que cumplan su voluntad. Dice en Proverbios 21:1, “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR; Él lo dirige donde le place.” (LBLA)

Sugiero que memorice estos y otros versículos que le van a ayudar a mantener su mirada puesta en Dios en vez de la situación incierta en la que vive. Él le dará paz en medio de la incertidumbre y fortalecerá su fe.

Los dos años finalmente se terminaron y mi esposo y yo nos pudimos casarnos el 16 de enero, 1993 pero los primeros años de nuestro matrimonio fueron algo rocosos mientras aprendíamos a dejar de ser egoístas y pensar más en los intereses del otro que en los de uno mismo. Durante esos años de ajuste, nos alentó y animó saber de que si Dios nos ayudó durante la larga separación, entonces no nos iba a abandonar ahora. Otra vez nos obligó tener nuestra fe puesta en Él para salir adelante con éxito. Y lo hizo! En unos meses celebráremos nuestro aniversario de plata y damos gracias a Dios de todo corazón por su ayuda hasta el presente. A Él sea la gloria por mantenernos unidos todos estos años.