En la Tierra Paz

El clima político y social en el que Jesús nació hace mas de 2,000 años no era de lo más pacífico. Reinaba el descontento entre los judíos por la opresión financiera y física del gobierno Romano. El noventa por ciento de la sociedad Hebrea eran pobres campesinos, ya que no había ninguna industria mayor en Israel en esa época. El César cobraba un impuesto exorbitante a los agricultores que empobrecía más a los de la clase baja a la vez que llenaba los bolsillos de la rica aristocracia.

Además, no existía ninguna libertad de expresión en la tierra santa. Herodes regía en la región de Judea y era conocido como un tirano y asesino que gobernaba con mano dura. Cualquier disturbio era rápidamente apagado por los soldados. No había libertad de expresión como la que gozamos en el mundo occidental.

Cuando José recibió el aviso de que tenía que ir a Belén para pagar un impuesto, seguramente no se alegró. Al igual que la gran mayoría de los habitantes de Nazaret, él apenas ganaba suficiente dinero para vestir y dar de comer a su familia. Además, su esposa, María estaba a punto de dar a luz al bebé que el Espíritu Santo había impregnando en su vientre.

El ángel se les apareció a los pastores que estaban cuidando sus rebaños en las afueras de Belén, y les dio una misiva especial de Dios, la cual era un mensaje de gozo y paz. Leemos en Lucas 2:10, “Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.”(NVI)

Después que el ángel hubo entregado su noticia a los pastores, el cielo se iluminó con todo un ejército de ángeles que a una voz daban voces de alabanza a Dios por este acontecimiento en Belén. Dijeron: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.” (Lucas 2:14, NVI). Dios estaba trayendo esperanza a Su pueblo para esta vida y mayormente para la eternidad por medio del Salvador Jesús.

Los pastores rápidamente localizaron a María y José en el establo y compartieran estas buenas nuevas con ellos y luego con todos en Belén. Los que habían llegado de lejanos pueblos para pagar sus impuestos oyeron del acontecimiento y regresaron a sus ciudades llevando estas novedades. Seguramente todos hasta en las aldeas más recónditos de Israel supieron de la visión que Dios les dio a los pastores y del mensaje de paz que el Señor traía a Su pueblo escogido.

Al acercarse la navidad, abunda la tensión, el nerviosismo, y la inseguridad acerca de nuestro futuro. Muchos están preocupados por lo que el nuevo presidente hará con los inmigrantes indocumentados. Se repiten una y otra vez una larga lista de preguntas para las que aun no hay respuesta. ¿Qué sucederá con mi familia, mi casa, mis posesiones? ¿A dónde voy a vivir si me deportan? Estas y muchas otras preguntas parecen dar vueltas en nuestra cabeza como un carrusel.

Dios desea que el gozo y la paz reinen en su corazón en esta navidad por medio del Señor Jesucristo. Jesucristo no es un ídolo sino que es el Dios todopoderoso quien creó el mundo, lo creó a usted y le ama con un amor incomparable. Ya no está en el pesebre pero está vivo, habiendo resucitado de los muertos después de cumplir la misión por la que vino a la tierra: morir por nuestros pecados.

Usted puede poner toda su vida en manos del Señor Jesús y descansar confiado de que Él será su abogado y cuidará de usted. Lo único que Él pide es que deposite toda su fe en Él. Cuando lo haga, la paz que sobrepasa entendimiento inundará su corazón. ¡Hágalo y tendrá una muy Feliz Navidad!