El Señor es mi ayudador

Toda la semana había querido mandar una nota a la directora de la escuela dominical para preguntarle si había plastilina en el closet de recursos para los niños de la iglesia. Estaba preparando la lección que habría de enseñar el siguiente domingo y quería usar plastilina para dar a los niños la oportunidad de “crear” algo. La lección era sobre Génesis capítulo 1 y como Dios creó el mundo de la nada vs la teoría de la evolución que erróneamente enseña que el universo es el resultado de una explosión.

Había sido una semana muy ocupada y por una u otra razón no había escrito ese correo. El sábado en la mañana me propuse enviar el correo pero encontré que el servidor tenía problemas y no podía enviar ningún correo. No tenía otra manera de comunicarme con la directora por lo que decidí acudir a mi ayudador Divino, Jesucristo.

Arrodillándome le confesé al Señor que había sido negligente al no haber escrito a la directora el lunes y ahora no tenía tiempo para ir a comprar plastilina porque mi día estaba ya lleno de actividades. Entregué la situación en manos del Señor y oré: “Señor Tu amas a estos niños. Si Tú quieres que ellos jueguen con plastilina mañana durante la clase, por favor, haz que la directora entre en la oficina de la iglesia mañana cuando estoy haciendo copias para la clase. Lo dejo en Tus manos.”

Debo aclarar que jamás había visto a la directora en la iglesia. Ella es americana y sirve a los niños durante los dos servicios en inglés los domingos en la mañana y yo sirvo con la congregación Hispana que se reúne allí los domingos por la tarde. Para cuando yo llego a la iglesia ella ya se fue. . Pero ese no era mi problema. Si Dios quería que esos niños tuvieran plastilina, Él se encargaría de hacer lo imposible, posible.

El domingo por la mañana llegué a la iglesia 30 minutos temprano para poder hacer las copias que necesitaba para la clase. De repente vi entrar a la directora por la puerta de la oficina y exclamé: “¡Tu eres una respuesta a mis oraciones”! Resulta que ese domingo ella se estaba quedando una hora más tarde porque estaba tomando una clase para renovar su certificado de primeros auxilios. Cuando le expliqué mi situación, ella buscó y me entregó la plastilina y mi corazón se llenó de gratitud a Dios por contestar mi oración y ser mi ayudador.

Numerosas veces en la sagrada escritura el Señor nos dice que Él es nuestro ayudador. Una de estas se encuentra en Hebreos 13:6, “…El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Otro se encuentra en Isaías 41:13, “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”

Estoy tan agradecida con el Señor por ser un Dios compasivo, misericordioso y bondadoso. Él no es como los dioses de la mitología Griega que se mantienen en los cielos, lejos de sus súbditos y los deja que luchen sin intervenir. Como dice en Filipenses 4:5, “El Señor esta cerca.”

¿Está usted atravesando por una situación difícil con la que necesita ayuda? No se desespere, ni se frustre. Tiene usted al Dios todopoderoso que se ha ofrecido ayudarle. De hecho ya le ha ayudado con el mayor problema que usted tiene: su pecado. “Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.(Romanos 5:8)  El apóstol Pablo añade en el mismo libro de Romanos 8:31, “Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?

La primera ayuda que usted necesita recibir de parte de Dios es el perdón de sus pecados por medio de la sangre pura y limpia del Señor Jesucristo. Al recibirlo, usted será adoptado como hijo de Dios con todos los derechos y privilegios de un hijo adoptado.

Si usted ya es hijo de Dios, no siga luchando solo. Aprovéchese del ayudador divino que está disponible y deseoso para ayudarle y no nos olvidemos de darle gracias por su ayuda. Feliz Día de Acción de Gracias!