El Patriotismo

“…he aquí una gran multitud…de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero…” (Apocalipsis 7:9) (RVR1960)

 

El Patriotismo es una característica humana inculcada dentro de nosotros por Dios. Cuando Él confundió las lenguas y esparció a los hombres sobre la faz de la tierra en la Torre de Babel (Gen.11), Dios puso dentro del corazón humano el deseo de estar dentro de límites étnicos, lingüísticos y nacionales. De otra manera, los hombres hubieran continuado congregándose como lo estaban haciendo en las llanuras de Sinar en Babilonia.

Dios anhela formar un solo pueblo que le ame y le sirva: la Iglesia. Pero esto no implica que el Cuerpo Espiritual sea a partir de una sola nación, pueblo o tribu. En Mateo encontramos que Jesús ordena a sus discípulos a ir y a hacer discípulos a todas las naciones (etnos). Esto tiene varias implicaciones para nuestra fe cristiana y nuestra vida practica.

Dios ama a cada nación sobre la faz de la Tierra. Ninguna de ellas es mas ni menos delante de los ojos del Creador. Todas fueron creadas en el día en que Él decidió “Confundir su lengua” en la torre de Babel. De la misma forma en la que Dios creó a cada persona con sus distintivos particulares, Él también se goza de la particularidad de cada nación. Dios ama y anima a cada pueblo a levantar su voz patriótica para traer honra y gloria a Él.

Sintamos gozo al representar nuestros países y naciones delante de nuestro Hacedor. Celebremos con gozo cada vez que entonamos nuestros himnos nacionales e izamos nuestras amadas banderas. Todas ellas dan testimonio del amor y la diversidad del reino de Dios. Promovamos la lealtad de las próximas generaciones a nuestras naciones.

Recuerde que el mas grande patriotismo que jamás podemos mostrar es consagrar nuestras naciones al servicio de Dios. Oremos por nuestros gobernantes para que se rijan por los principios Bíblicos. Elijamos a lideres políticos temerosos de Dios. Oremos que Dios sane nuestras naciones por medio de la proclamación del Evangelio. Rechacemos con vehemencia toda imposición de leyes y regulaciones que destruyan nuestra identidad nacional y buena moral. ¡Unámonos con alegría a la celebración del 4 de Julio como muestra de amor y respeto a esta gran nación en la que vivimos!